17/07/2009

Un encuentro VIP

El último fin de semana de mayo se llevó a cabo la XV edición de la CADE Universitaria 2009, en la Escuela Naval del Perú, en el Callao. Como ex–cadista, debo confesar que este encuentro es mucho más provechoso que simplemente colocarlo cual premio en tu currículum. Su valor se expresa en una sencilla razón: te abre puertas.

Puertas y caminos hacia nuevas oportunidades de negocio, al conocimiento de temas que generalmente exploran el futuro de la humanidad (aunque quién sabe qué irá a pasar), que revelan verdades y mentiras acerca del mercado laboral, y nos enseñan cómo ser líderes en una organización, y cómo inculcar la ética en el trabajo y la responsabilidad social empresarial.

Pero hay otra gran ventaja que ofrece este foro: los contactos. Como participantes, tenemos la oportunidad de codearnos con grandes empresarios, periodistas, políticos y demás gente emprendedora (entre organizadores y demás cadistas); para tomarnos una foto, pedirles su tarjeta y cuestionarlos sobre lo que se nos antoje. Siempre estarán dispuestos a escucharnos.

Un día en la CADE es agotador. Implica puntualidad, disciplina, un horario ajustado, un traje sastre, soportar el frío de mayo, y hacer uso de tus cinco sentidos para aprovechar y no perderte entre las continuas ponencias y demás actividades del programa, que no paran de ocho de la mañana a diez de la noche.

Sin embargo, todo es compensado por este encuentro único. El solo hecho de estar allí, ya nos coloca en un asiento vip como los mejores estudiantes del país. Expositores y organizadores del evento nos alaban por ello, y nos sentimos como en kínder, felices por nuestra estrellita en la frente.