Aunque suene a alienación, en parte es verdad. Como provincianos siempre hemos visto con envidia los caprichos y preferencias de las que gozaban (y gozan) los limeños. Hace un par de años, ellos se amanecían en discotecas propias de grandes malls, mientras que nosotros todavía la pasábamos en el Tinajas. Pero por más pica guardada, es imposible imaginarse a un trujillano como a un limeño. Empezando por el bolsillo.
Trujillo no cuenta con un público estrictamente A. Los “A” pueden ser considerados en todo caso como un “B +”. Un target que puede costearse entre dos a tres veces al mes una visita a este local, aunque posiblemente, ajustando todas sus cuentas para darse ese gusto. Y este grupo es solo una minoría de la minoría hacia la que se orienta AMA. La mayoría de jóvenes a partir de 23 años (público objetivo de la discoteca) han estado acostumbrados a precios bajos los fines de semana, y al imaginarse gastar el doble por noche, o sus posibilidades de salida disminuyen, o continúan visitando los locales de siempre. Lo rescatable del asunto, es que ahora por lo menos contamos con una discoteca propiamente dicha.

3 comentarios:
Está muy interesante el blog. En realidad Wanna bes hay en todos lados, lo importante es que uno no traicione su esencia y termine diciendo: bujca en ves de busca para parecer mpas interesante, por lo demás, la discoteca esa no pasa de ser a final de cuentas, cemento y tragos caros, un lugar es un lugar, el qeu pueda que vaya,... punto
tema muy interesante asi como tu blog, pero creo que en el fondo los provincianos sienten un poco de envidia hacia los limeños y creen que somos "mas" en todo el sentido de la palabra
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