17/07/2009

Disculpen las molestias, niños trabajando

Cada espera en el semáforo es motivo de indignación. ¿Quién no ha sentido tristeza y vergüenza de ver a tanto niño por la ventana del auto suplicándonos un apoyo monetario? Nuestra colaboración de momento, poco o nada sirve para dejar de encontrarlos en las calles, riéndose entre ellos a pesar de sus miserias, y al contrario, cada vez parecen ser más.

El viernes 12 de junio se celebró el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, fecha que tiene como fin supremo la abolición o erradicación de la responsabilidad laboral en los niños. Las organizaciones internacionales y la sociedad condenan y rechazan esta práctica, y apuestan por “un niño menos trabajando, un niño más en la escuela”.

Pero que sucede cuando son estos pequeños quienes con el sudor de su frente, se sacrifican a diario justamente para poder ir a la escuela, y su aporte económico es fundamental para la sobrevivencia de sus familias pobres. Estarían trabajando entonces, para salir de su condición de pobreza.

Para poder entender la complejidad del asunto, debemos escuchar también a los Movimientos Organizados de Niños y Adolescentes Trabajadores. Desde hace más de treinta años, estos niños y adolescentes luchan contra la explotación infantil, pero también contra la erradicación del trabajo infantil, en tanto les niega la posibilidad de construir una identidad positiva como niños trabajadores. Ellos cambiaron los juegos por la fuerza laboral, porque para ellos es un sinónimo de vida.

Ante esta triste realidad, el problema no sería que los niños trabajen, sino bajo qué condiciones lo hacen. Para ello, la Defensoría del Pueblo o la DEMUNA deberían iniciar un control personalizado sobre estos niños para verificar que no estén siendo explotados, y por otro lado, ofrecerles facilidades de alimentación y educación para ayudarlos a crecer. Para que no pierdan del todo la mejor etapa de su vida.