Recientemente el Congreso dio luz verde a la disposición del saldo completo (100%) de la CTS. Pese a la alegría de muchos trabajadores, existe un riesgo –porque nos encontramos en época de crisis- de gastar por completo aquel dinero extra.
A diferencia de otros países desarrollados, en el nuestro quien pierde un empleo tarda aproximadamente seis meses (esto es, sin crisis) en reubicarse en un nuevo puesto. Es decir, que ese medio año se la pasará sin ingresos y encima con cuentas que pagar.
Por ello, es conveniente no utilizar la CTS para compras o incluso para pagar deudas, con la finalidad de que aquel monto sirva de salvavidas ante el desamparo laboral de quedarse en la calle. Otra solución, podría ser la de guardar ese dinero en una cuenta a plazo fijo, para protegerlo y a la vez tenerlo a la mano, en caso vaya a ser necesario.
Al final, estos consejos serán útiles o no, dependiendo de las necesidades y urgencias de cada quien, pero sí son una llamada de advertencia ante un posible desempleo.
Por otro lado, el Estado -además de la CTS- debe renovar sus compromisos con la defensa de los derechos laborales, la preservación de la seguridad social, de las prestaciones de salud y pensiones, entre otros beneficios para el trabajador, como garantías ante el desempleo.

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