Hasta hace un año, los principales y más destacados lugares de compra en Trujillo eran Merpisa y algunas galerías del centro de la ciudad. Ahora nadie las recuerda. Cuando se levantaron los malls en tierras olvidadas, no nos se imaginamos el gran impacto que tendrían en nuestras vidas. Anonadados por las influencias cosmopolitas a toda luz, promociones a montón y la llegada de la navidad; vislumbramos un progreso regional entre las rejas de estos monstruos comerciales. Y sí lo hubo. Se generó más empleo, se valoraron los terrenos, cambió nuestra imagen, se incrementaron las ofertas y demandas, pero también empezamos a adoptar nuevas costumbres casi de inmediato.El movimiento económico en Trujillo ya se venía consolidando con industrias como la minería y la agroindustria. Empresas en estos rubros demandaban muchas manos, y solo en el Proyecto Chavimochic, se contrató a 30.000 trabajadores que contando con un sueldo fijo, empezaban a formar parte de la fila de nuevos consumidores locales. El número de personas trabajando se iba incrementando, llegando a alcanzar el 80% a finales del año pasado. Pocos visualizábamos el cambio, pero afuera, nuestra evolución daba que hablar entre dos firmas millonarias que tras su llegada nos demostrarían que había llegado el momento del gran boom económico.
Estudios reafirmaban que el terreno estaba sentado para ellas. Como provincia, contábamos con 794.652 habitantes llenos de necesidades insatisfechas, de los cuales el 45% pertenecen a las clases A, B y C; con un ingreso promedio de 1.117 soles mensuales y sobretodo ansiosos por grandes espacios de esparcimiento, compra y diversión, que hasta ese entonces envidiábamos de Lima.
Pionero. El Real Plaza trajo consigo todas las nuevas costumbres de los malls a Trujillo. El Centro Comercial Real Plaza fue el primero en abrir sus puertas. Ingresó con Plaza Vea en julio del 2007 y posteriormente en diciembre, se inauguró completamente. La inversión de este coloso comercial estuvo en manos del grupo Interbank, quien con 30 millones de dólares trabajó los 81.000 metros cuadrados del terreno. En su primera fase ha empleado a más de 600 personas y se han generado más de 3.000 puestos indirectos.
En el otro extremo de la ciudad, el Mall Aventura Plaza se eleva como el centro comercial más grande del interior del país. A tan solo 15 días de la inauguración del Real Plaza, este mall dio a conocer sus instalaciones con una extensión de 150 mil metros cuadrados, que cuentan con una cabida para 120 tiendas internacionales y 950.000 personas. Se requirieron ocho meses de trabajo para su construcción, generando 5.000 empleos directos en ese entonces, y actualmente emplea a 2.000 trabajadores. Su inversión ha sido la más grande, superando los 40 millones de dólares invertidos por el grupo Falabella Perú, Ripley y Mall Plaza. Pero aún hay más. En su segunda etapa, se espera contar con un moderno gimnasio, un casino de juegos y un centro médico, brindando a los habitantes de esta zona la más completa oferta de productos y servicios.
"Trujillo es la ciudad que más crece en el país en generación de empleo, y es más, según una encuesta, para el tercer trimestre de este año 40% de
las empresas piensan contratar más personal”.
"Trujillo es la ciudad que más crece en el país en generación de empleo, y es más, según una encuesta, para el tercer trimestre de este año 40% de las empresas piensan contratar más personal. Eso significa que el nivel de crecimiento va a continuar en los próximos meses”; afirma Humberto Leturia Montes, gerente general de la Cámara de Comercio Producción de La Libertad. Gracias –en parte- a estos grandes palacios comerciales, nuestro departamento se ha convertido en el número uno en trabajadores afiliados, contando hasta el pasado mes de abril con 254.742 personas.
Agarrando la maña
Según los estudios que realizó compañía de investigación de mercados Arellano Investigación y Marketing (AIMSA) en Trujillo, el perfil del trujillano es bipolar. Por un lado, somos modernos y estamos abiertos a los cambios, pero a la vez guardamos mucha tradición y regionalismo. Por estas razones, no nos fue difícil adoptar los nuevos modales que trajeron los malls.
Por varios años habíamos sufrido las incomodidades del Cine Primavera, la escasez de conocidas marcas de vestir, las colas del banco, la poca diversidad de productos alimenticios, las escogidas fechas en que aparecían las ofertas, entre tantas otras cosas más. Pero como en un cuento de hadas, la varita mágica cambio todo. En estos nuevos espacios encontramos de todo para todos. Los supermercados son un ejemplo idóneo. Visitamos cualquiera de ellos y encontramos desde comida para gatos y televisores, hasta llantas y toallas. Nos han facilitado la vida ya que ya no tenemos que ir paseándonos de lugar en lugar para hacer todas nuestras compras, y lo mejor de todo es la comodidad del precio.
“Los malls han incidido en el cambio de hábitos del consumidor, que no estaba acostumbrado por ejemplo a tener una zona de servicios y bancos atendiendo los domingos”, comenta convencida Sheyla Lescano, jefa de marketing del Real Plaza Trujillo.
Adiós bodegas. Los supermercados ofrecen una amplia variedad en todo.Una costumbre que hemos aprendido con los supermercados –salvo en Wong- es el autoservicio. Ya nadie nos ayuda con los carritos ni con las bolsas como nos tenía acostumbrados Merpisa, pero a cambio nos ofrecen una mayor variedad de productos, servicios y precios. Este autoservicio se aplica también en el food court donde nadie te lleva el plato a la mesa, sino que uno mismo camina tembloroso con su bandeja.
Al parecer el bolsillo no se queja ya que en las comidas no escatimamos costos, aunque nos cuesten casi el doble. Abandonamos al hamburguesero de la cuadra y al Janos por combos que vienen con papitas y gaseosa, olvidamos los capuchinos tradicionales de Pizarro por un cremoso frappé, hasta hace algunos meses nos moríamos por el crispy de La Taberna y ahora apenas cinco nuggets le hacen la competencia. Así es la novedad, y viene de la mano con nuevos estilos de vida, nuevos consumidores y nuevas aspiraciones.
Por otro lado, ahora andamos más pendientes de la publicidad que de las noticias. El tema principal del cotorreo son las promociones, ofertas y cierra puertas de las tiendas más conocidas. A diario nos llaman la atención los paneles, avisos impresos, paletas y spots acerca de cuándo es el mejor momento de pisar el centro comercial. Asediados por la cifra, muchos caemos en la tentación.
Pequeña tentación
Otra moda que llegó a nuestra ciudad fueron las tarjetas. Ya sean de puntos o de crédito, doradas o plateadas; la mayoría ya guarda una en la billetera. Ahora todo el comercio funciona con dinero plástico. Nos las ofrecen las tiendas por departamentos, los locales comerciales –bajo intermediación bancaria- y últimamente hasta los mismos bancos. Como moscas a la miel, las principales tiendas lograron afiliarnos –bajo facilidades, artimañas y beneficios- a esa larga esclavitud del pago a plazos. Si bien conviene y nos salva de muchos apuros, también nos puede llevar a la quiebra si no sabemos controlarnos.
Aproximadamente, más del 70% de personas de clase A, B y C son clientes de algún banco; 30% de ellos tiene alguna tarjeta de crédito en tienda; y 60% de ellos tiene alguna deuda con respecto a lo anterior.
Aproximadamente, más del 70% de personas de clase A, B y C son clientes de algún banco; 30% de ellos tiene alguna tarjeta de crédito en tienda; y 60% de ellos tiene alguna deuda con respecto a lo anterior.
Quienes nunca pierden en esta historia son los bancos. Los principales centro de operaciones a crédito y de afiliación en Trujillo – en cuanto a los malls- son el Banco Interbank, el Banco Falabella y el reciente Banco Ripley, con una menor puesta en escena desde su ingreso en julio del año pasado. Estos han visto crecidas sus ventas en diferencias grandes de millones desde que ingresaron al mercado. Solo en colocación de tarjetas, estas empresas están recuperando buena parte de lo que han invertido.
Banco Ripley no lleva un año de operaciones en Trujillo y ya tienen cerca de 50’000 tarjetas emitidas. El Banco Interbank –mediante Real Plaza- ha sabido ganar clientes tanto en las tarjetas de Plaza Vea, como en las del propio banco. Saga Falabella se convirtió en Banca Falabella en junio del 2007 y en diciembre, con la inauguración de su segundo local –y muchísimo más grande- de Saga Falabella y Tottus, pudo alcanzar cifras enormes en lucro.

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