
Giuseppe Gaspardo Mezzofanti fue el más grande hiperpolíglota¹ de la historia. Este italiano además de ser cardenal de la iglesia católica, era lingüista y se dice que hablaba más de cien idiomas con fluidez, aunque sólo unos cincuenta eran dialectos. En la lista de políglotas² más conocidos encontramos a: escritores como James Joyce y J.R.R. Tolkien, quienes ambos dominaban trece lenguas; y a Papas como Benedicto XVI, quien habla al menos diez, y Juan Pablo II, a quien sus nueve idiomas y demás dialectos conocidos, le ayudaron en sus viajes a ganarse el título de “Papa peregrino”.
Se afirma que estos descendientes de Babel tienen algo en especial, y no es una lengua más grande en dimensiones, sino un desarrollo diferente de su cerebro. Según estudios, el cerebro disfruta de mejor salud con el poliglotismo que con el unilingüismo. No solamente porque la persona políglota piensa y comunica mejor con más personas, sino porque evita la muerte a incontables neuronas que, conectadas entre sí por millones de sinapsis, aseguran un funcionamiento intelectualmente superior del cerebro y al mismo tiempo menos costoso en esfuerzo. Además, libera energías para otras actividades cognitivas como la música, el deporte y el cálculo mental.
Se afirma que estos descendientes de Babel tienen algo en especial, y no es una lengua más grande en dimensiones, sino un desarrollo diferente de su cerebro. Según estudios, el cerebro disfruta de mejor salud con el poliglotismo que con el unilingüismo. No solamente porque la persona políglota piensa y comunica mejor con más personas, sino porque evita la muerte a incontables neuronas que, conectadas entre sí por millones de sinapsis, aseguran un funcionamiento intelectualmente superior del cerebro y al mismo tiempo menos costoso en esfuerzo. Además, libera energías para otras actividades cognitivas como la música, el deporte y el cálculo mental.
Por otro lado, se asegura que en la niñez uno tiene mayor capacidad de absorción de idiomas. Nuestro cerebro trabaja con dos hemisferios, derecho e izquierdo, que se conocen por dominante y no dominante. El hemisferio no dominante es el encargado de la habilidad para las artes, la percepción tridimensional, la memoria visual, la imaginación y la perspicacia. Mientras que el hemisferio dominante desarrolla nuestras habilidades científicas, manuales, numéricas, de razonamiento y de lenguaje hablado y escrito. Los niños menores de 10 años son capaces de trabajar con ambos hemisferios, ya que es en esta etapa de su infancia que uno de estos hemisferios pasa a dominar al otro.
Erróneamente se creía que era preferible favorecer una lengua, fatalmente en detrimento de la otra, para evitar que los niños fueran víctimas de retraso verbal en su idioma natal. Ahora, se espera que los padres adopten la enseñanza paralela de dos o más lenguas, por la simple razón que tanto la capacidad auditiva como la riqueza neuronal de los bebés y de los niños son superiores a las de los adolescentes y a las de los adultos. Imposible volver a nacer.
Existen también las llamadas inteligencias múltiples (lingüística, lógica-matemática, espacial, musical, corporal-cinestésica, intrapersonal, interpersonal y naturalista), dentro de las cuales somos ordenados según nuestras mayores habilidades. Un conocedor de las lenguas, tendría como primera inteligencia la lingüística, y de seguro otras más. Pero no quiere decir que los que nunca fueron buenos en gramática, estén exentos de hacerlo bien. Que no cundan las desilusiones, simplemente les tomará más trabajo. Al final, el gusto –quizá la pasión- y la constancia son las mejores armas para vencer a los verbos conjugados y a los problemas de pronunciación.
“Un idioma no es solo aprender gramática, hay detrás toda una filosofía, toda una historia, todo un contexto cultural. Uno nunca puede aprender un idioma al cien por ciento, siempre hay algo nuevo por aprender. Es algo muy complejo, rico e inagotable”, comenta Willi Helmbrecht, historiador y politólogo alemán quien maneja siete lenguas y convive con Trujillo desde hace diez meses. Para él, aprender idiomas es un hobby y además, significa un boleto de avión a cualquier destino. Estamos de acuerdo. No solo te sirve en un currículo y como cultura, sino te convierte en un verdadero trotamundos.
Saber tantos idiomas a veces es producto de confusión. Para algunos, su cabeza resulta una sopa de letras al momento de soltar una palabra. A Gerardo Cailloma le pasó: “Sí, sobretodo en lenguas que son parecidas a la nativa como es el caso del italiano, por la entonación más que todo”. Conocedor de cinco idiomas y lingüista de corazón, asegura haberse aferrado de la música para facilitar su formación. Para otros, el convivir día a día con un idioma se vuelve tan familiar como hablar en su propia lengua. “Hace seis meses que estoy en Perú y ya no hay diferencia si hablo en francés o en español. Siento que hablo francés pero pienso y hablo en español”, comenta el francés Olivier Guiral. Actual director de la Alianza Francesa de Trujillo y profesor de historia y geopolítica; maneja cinco idiomas.
“Hay cosas que sí son básicas en los procesos mentales: las operaciones matemáticas siempre las haces en tu propia lengua, al igual que rezar y utilizar las jergas”, añade Cailloma. Es verdad. El hablar otros idiomas no nos convierte totalmente en apátridas, al contrario, nos hace extrañar nuestra lengua.
(Leyenda)
Hiperpolíglota¹: Persona que puede hablar de seis a más idiomas.
Políglota²: Persona que puede hablar más de tres idiomas.

1 comentarios:
q bien xq cuando keremos algun trabajo podemos sacar de aki bn primita....
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