Los peruanos vivimos en un país pluricultural, multiétnico y con una heterogénea geografía. A lo largo nuestra historia, estas características han sido bien aprovechadas por la cocina peruana, haciendo fusiones entre diversas culturas y con una amplia gama de productos provenientes de los distintas regiones del Perú. Gracias a ello, en estos últimos años, muchos quienes valoran nuestra sazón han sabido rescatar y propagar nuestra cocina alrededor del mundo, haciendo que cada vez más países se interesen por nuestra culinaria. Actualmente, ésta se encuentra en su mayor apogeo. Y no es para menos, tenemos de todo y para todos. Desde los ingredientes más saludables para quienes se cuidan, hasta los platos más sabrosos para los más golosos. Pero más allá de nuestra beneficiosa tradición, se esconde un mundo lleno de oportunidades, que promete ser una suerte de panacea para muchos de los problemas que afectan a nuestro país.Por un lado, como nación en progreso tenemos la posibilidad de ser beneficiados de muchas maneras y el gobierno debería tomar acciones para sacar provecho de estas. Gracias a la cocina, no sólo se incrementaría el turismo y los ingresos con la gran demanda de extranjeros ansiosos de peruanidad, sino también se generaría trabajo para mucha gente. Pongámonos a pensar tan solo en los alimentos. Estos requieren de un control de calidad y salud antes de llegar a nuestra mesa, su distribución alrededor del país y fuera de él, y sobretodo la preservación de ellos mismos como materia prima y recursos nacionales. ¿Cuántas manos se necesitan para controlar estas labores? Aparte de ello, es una buena forma de vender al Perú. Si bien siempre hemos sido valorados por nuestros monumentos históricos, ahora lo podemos ser también por nuestra comida. La cocina peruana hoy por hoy se presenta como el mejor gancho marketero del país, que invita a ser explorado mundialmente y que además, económicamente ayudaría a mejorar nuestra calidad de vida.
Por otro lado, como peruanos, tenemos la oportunidad de seguir creciendo e innovando en nuestra cultura individualmente, dando a conocer nuevos potajes. Así como hemos podido rescatar recetas de todos los rincones del país, donde algunas se transmiten más en forma oral que escrita, podemos hacer uso de nuestra imaginación y empezar a crear o experimentar en casa con toda la gama de productos que tenemos. Personalmente creo en la creatividad y el buen gusto de los peruanos en relación con su cocina. Esta cualidad no solo se refiere a los cheffs que tenemos, sino también de las amas de casa, cuyas ollas guardan sabores y olores inconfundibles, únicos. En la actualidad, la globalización y el desarrollo de las comunicaciones permiten que lo que se inventa un día en algún extremo del planeta pueda conocerse rápidamente en otro. Por ello, resulta mucho más asequible que nuestras recetas trasciendan tanto aquí como en el resto del mundo.
El Perú necesita estrechar los lazos entre su gente, y que mayor oportunidad que esta, donde todos compartimos ese mismo sentimiento. El amor por nuestra sazón es como el amor familiar, donde quiera que vayas lo vas a extrañar, y es esa fidelidad la que nos une como peruanos en un ambiente donde normalmente solemos discrepar en todo.

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