17/07/2009

Larga vida al Rey

La repentina muerte de Michael Jackson el pasado 25 de junio conmocionó al mundo entero. En tan solo minutos, la noticia cruzó fronteras; las páginas web se actualizaban constantemente para brindar cada detalle, los canales de noticias cubrían el suceso, y tras las pantallas, la gente no podía asimilar el shock: Jacko ya no estaba entre nosotros. No todos los días se pierde a una leyenda, una voz inconfundible, un ritmo inigualable, una estrella que brillará siempre en la historia.

De niño prodigio a controvertido solista, Jackson llevaba a cuestas una carga emocional que venía arrastrando desde su infancia, de la que muchos especulan o saben, pero de la que desde luego fueron fruto sus excentricidades y escándalos. Sus constantes cambios de imagen, adquisiciones millonarias y absurdas, juicios continuos y adicción a los analgésicos; fueron eclipsando el brillo del intachable talento de nuestro ídolo freak.

La muerte se llevó el cuerpo, pero su herencia está más presente que nunca. Parece que la melancolía y la tristeza, han removido los corazones del mundo para brindarle un tributo eterno a la genialidad de Jackson. Desde ahora su casa en Los Ángeles, lugar al que llegaron los paramédicos a auxiliarlo, será incluida en un recorrido llamado Hollywood Trágico, circuito de residencias de famosos que tuvieron un fin trágico. En la última ceremonia de los premios BET (Black Entertainment Television), se reorganizó el programa para que diversos artistas le rindieran homenaje al Rey del Pop con canciones que marcaron su trayectoria. Que marcaron nuestra vida. Generaciones lo recordaremos con cariño. ¡Grande Jackson!

Gorditos en problemas

Desde pequeños, muchos niños son acostumbrados a llevar en su lonchera alimentos no tan nutritivos como golosinas y frituras. Algunos padres incluso, por falta de tiempo o por facilidad, les dan propina para que compren en el quiosco de sus colegios lo que se les antoje. Y a su pronta edad, dudo que sepan lo que les conviene comer.

Estas malas costumbres alimentarias, se arrastran en muchos casos hasta la adolescencia, dando como resultado jóvenes con problemas de obesidad. El sedentarismo, el uso de la computadora y el internet como herramientas multiuso (entiéndase para trabajos y ocio) que implican mantenerse sentado por horas, la televisión, los juegos de video, etc.; son costumbres que ayudan a incrementar el índice de obesidad juvenil en el mundo.

El pasado miércoles 24 de junio, científicos de la Universidad de Texas determinaron que un 60% de los adolescentes entre 14 y 19 años con exceso de peso, tienen el riesgo de sufrir cáncer de páncreas. El sobrepeso multiplica por dos o tres el riesgo de padecer este cáncer entre personas de 20 a 30 años, y parece reducirse en aquellas que tienen 40, resultando casi insignificante a los 50.

El cáncer de páncreas es la cuarta causa de mortalidad en los Estados Unidos. Más de 42,470 estadounidenses serán diagnosticados con este cáncer en el 2009 y 35,240 morirán por esta causa en el mismo año.

Afortunadamente -a diferencia de los americanos- nosotros no somos tan amantes de la comida chatarra, aunque hemos ido adoptando con el tiempo ciertas costumbres como la de los fast food. Analicemos entonces qué es lo que nos estamos llevando a la boca, cuidémonos y démosle preferencia a la comida de casa, que sin duda es única y mucho más saludable.

Disculpen las molestias, niños trabajando

Cada espera en el semáforo es motivo de indignación. ¿Quién no ha sentido tristeza y vergüenza de ver a tanto niño por la ventana del auto suplicándonos un apoyo monetario? Nuestra colaboración de momento, poco o nada sirve para dejar de encontrarlos en las calles, riéndose entre ellos a pesar de sus miserias, y al contrario, cada vez parecen ser más.

El viernes 12 de junio se celebró el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, fecha que tiene como fin supremo la abolición o erradicación de la responsabilidad laboral en los niños. Las organizaciones internacionales y la sociedad condenan y rechazan esta práctica, y apuestan por “un niño menos trabajando, un niño más en la escuela”.

Pero que sucede cuando son estos pequeños quienes con el sudor de su frente, se sacrifican a diario justamente para poder ir a la escuela, y su aporte económico es fundamental para la sobrevivencia de sus familias pobres. Estarían trabajando entonces, para salir de su condición de pobreza.

Para poder entender la complejidad del asunto, debemos escuchar también a los Movimientos Organizados de Niños y Adolescentes Trabajadores. Desde hace más de treinta años, estos niños y adolescentes luchan contra la explotación infantil, pero también contra la erradicación del trabajo infantil, en tanto les niega la posibilidad de construir una identidad positiva como niños trabajadores. Ellos cambiaron los juegos por la fuerza laboral, porque para ellos es un sinónimo de vida.

Ante esta triste realidad, el problema no sería que los niños trabajen, sino bajo qué condiciones lo hacen. Para ello, la Defensoría del Pueblo o la DEMUNA deberían iniciar un control personalizado sobre estos niños para verificar que no estén siendo explotados, y por otro lado, ofrecerles facilidades de alimentación y educación para ayudarlos a crecer. Para que no pierdan del todo la mejor etapa de su vida.

El nuevo point

Hace menos de un mes se inauguró en un concurrido centro comercial de Trujillo la discoteca AMA. Una discoteca esperada por muchos, pero no apta para todos. Su ubicación, infraestructura, diseño, música, tragos y sobre todo precios; dicen ser propios para la elite liberteña de clase A. Un público que siempre ha aspirado al wanna be Lima, y que no dudaría en exceder su presupuesto pachanguero por sentirse, aunque solo sea por una noche, como un capitalino más.

Aunque suene a alienación, en parte es verdad. Como provincianos siempre hemos visto con envidia los caprichos y preferencias de las que gozaban (y gozan) los limeños. Hace un par de años, ellos se amanecían en discotecas propias de grandes malls, mientras que nosotros todavía la pasábamos en el Tinajas. Pero por más pica guardada, es imposible imaginarse a un trujillano como a un limeño. Empezando por el bolsillo.

Trujillo no cuenta con un público estrictamente A. Los “A” pueden ser considerados en todo caso como un “B +”. Un target que puede costearse entre dos a tres veces al mes una visita a este local, aunque posiblemente, ajustando todas sus cuentas para darse ese gusto. Y este grupo es solo una minoría de la minoría hacia la que se orienta AMA. La mayoría de jóvenes a partir de 23 años (público objetivo de la discoteca) han estado acostumbrados a precios bajos los fines de semana, y al imaginarse gastar el doble por noche, o sus posibilidades de salida disminuyen, o continúan visitando los locales de siempre. Lo rescatable del asunto, es que ahora por lo menos contamos con una discoteca propiamente dicha.

Un encuentro VIP

El último fin de semana de mayo se llevó a cabo la XV edición de la CADE Universitaria 2009, en la Escuela Naval del Perú, en el Callao. Como ex–cadista, debo confesar que este encuentro es mucho más provechoso que simplemente colocarlo cual premio en tu currículum. Su valor se expresa en una sencilla razón: te abre puertas.

Puertas y caminos hacia nuevas oportunidades de negocio, al conocimiento de temas que generalmente exploran el futuro de la humanidad (aunque quién sabe qué irá a pasar), que revelan verdades y mentiras acerca del mercado laboral, y nos enseñan cómo ser líderes en una organización, y cómo inculcar la ética en el trabajo y la responsabilidad social empresarial.

Pero hay otra gran ventaja que ofrece este foro: los contactos. Como participantes, tenemos la oportunidad de codearnos con grandes empresarios, periodistas, políticos y demás gente emprendedora (entre organizadores y demás cadistas); para tomarnos una foto, pedirles su tarjeta y cuestionarlos sobre lo que se nos antoje. Siempre estarán dispuestos a escucharnos.

Un día en la CADE es agotador. Implica puntualidad, disciplina, un horario ajustado, un traje sastre, soportar el frío de mayo, y hacer uso de tus cinco sentidos para aprovechar y no perderte entre las continuas ponencias y demás actividades del programa, que no paran de ocho de la mañana a diez de la noche.

Sin embargo, todo es compensado por este encuentro único. El solo hecho de estar allí, ya nos coloca en un asiento vip como los mejores estudiantes del país. Expositores y organizadores del evento nos alaban por ello, y nos sentimos como en kínder, felices por nuestra estrellita en la frente.

02/06/2009

Etiqueta peruana

La moda del extranjero también guarda un sabor nuestro. Varios diseñadores peruanos, se encuentran desarrollando una carrera exitosa y particularmente chic, ya sea radicando en otros destinos, o exportando sus prendas hacia el extranjero. En su mayoría, el recurso ancestral de nuestra tierra y gente, es fuente de inspiración e influencia básica en sus colecciones. Cargando en cada fibra, la pasión y nostalgia por su país.

Existe una generación de reconocidos diseñadores a nivel mundial como: Sergio Dávila, que ha montado diez desfiles en Nueva York; José Miguel Valdivia, quien realizó prácticas en la prestigiosa casa Yves Saint Laurent y ahora radica en el país como diseñador y consultor de modas; Andrea Llosa, inició su carrera en Barcelona y ha sido motivo de comentarios últimamente por el original collar que lució su hermana (Claudia) en los premios Berlinare; Ana Guiulfo, creativa diseñadora quien ha presentado en dos ocasiones sus colecciones en el Miami Fashion Week y participa en eventos nacionales; y Gerardo Privat, trujillano exitoso que desde su atelier en Lima, marca la pauta del diseño peruano para Latinoamérica.

Eso no es todo. En un intento por impulsar la carrera de diseño de modas y la creatividad en el país, se vienen realizando eventos como el Festival Flashmode y Perú Moda, donde cada año participan jóvenes talentos con nuevas y originales propuestas en tendencias y estilo. Las novatas agujas, tienen la opción en cada certamen de enamorar con su estética fashion peruana a posibles compradores locales y foráneos.

La moda en el Perú está en ascenso, y vaya que los diseñadores tienen motivos culturales e históricos nuestros para seguir sorprendiendo al mundo.

Despídete del libro

No hay actividad más mágica que leer un libro. En el colegio, en el taxi, en el baño, en los breaks del trabajo y en la comodidad de tu cama, es inevitable sentir página a página que el libro te tiene en sus manos (más que tú a él). Aunque estén manchados, apolillados, rotos y hasta con alguna hoja desaparecida; los compramos y guardamos con un cariño único. Con la nostalgia del amigo que siempre estará ahí.

Pero parece que muy pronto tendremos que ir olvidándonos de la importancia que guardan nuestras más preciadas colecciones y aquellos que consideramos nuestros best sellers de estantería. Google, el buscador de internet más visitado del mundo, tiene como proyecto lanzar al mundo el programa Google Books, con el que pretende digitalizar innumerables obras para su divulgación on-line.

En el 2004, la empresa realizó una serie de contratos con algunas de las más grandes bibliotecas públicas del mundo, comprometiéndose a escanear y digitalizar los libros gratuitamente, y a devolverle a cada biblioteca una copia digital de su archivo. Un año más tarde, un gremio de autores y editores americanos demandaron a Google por copiar material (fragmentos, no libros enteros) bajo derechos de autor y ofrecerlos en línea.

Sin embargo, posteriormente dicho gremio –asegurando su bolsillo- pasó del debate a las reglas del juego, planteando políticas para negociar en el futuro con la empresa. Es decir, que los más afectados le estarían dando luz verde a Google para crear un nuevo sistema legal– y quizá el único- de derechos de autor.

Las estrategias de Google son claramente de poder y liderazgo ante la competencia. Pero más allá de su ambición por conseguir el monopolio, estaría dándole el golpe más duro de la historia a la literatura. No solo por la disminución de las ventas, sino por la pérdida –al igual que sucedió con la música- de su carácter humano. Adiós a las visitas a bibliotecas, ferias de libro, editores, escritores, y hasta la vil rival piratería. Una nueva generación de lectores se asoma ante las pantallas del computador. Es un hecho. Sin embargo, será difícil (espero) arrebatarnos la cursi melancolía por un libro. Todo está por verse.

Prevenir antes que latear

Recientemente el Congreso dio luz verde a la disposición del saldo completo (100%) de la CTS. Pese a la alegría de muchos trabajadores, existe un riesgo –porque nos encontramos en época de crisis- de gastar por completo aquel dinero extra.

A diferencia de otros países desarrollados, en el nuestro quien pierde un empleo tarda aproximadamente seis meses (esto es, sin crisis) en reubicarse en un nuevo puesto. Es decir, que ese medio año se la pasará sin ingresos y encima con cuentas que pagar.

Por ello, es conveniente no utilizar la CTS para compras o incluso para pagar deudas, con la finalidad de que aquel monto sirva de salvavidas ante el desamparo laboral de quedarse en la calle. Otra solución, podría ser la de guardar ese dinero en una cuenta a plazo fijo, para protegerlo y a la vez tenerlo a la mano, en caso vaya a ser necesario.

Al final, estos consejos serán útiles o no, dependiendo de las necesidades y urgencias de cada quien, pero sí son una llamada de advertencia ante un posible desempleo.
Por otro lado, el Estado -además de la CTS- debe renovar sus compromisos con la defensa de los derechos laborales, la preservación de la seguridad social, de las prestaciones de salud y pensiones, entre otros beneficios para el trabajador, como garantías ante el desempleo.

28/05/2009

Ahí viene la plaga...

El mundo vive con incertidumbre y asombro la primera plaga del siglo. Del lunes 5 al martes 6 de mayo, la cifra mundial de infectados con la gripe AH1N1 se elevó de 1’085 a 1’490 respectivamente; mientras que la cifra de muertos también ascendió de 26 a 31. En solo una semana, la Organización Mundial de la Salud (OMS) cambio el nivel de la pandemia de 4 a 5, en una escala de 6, lo que significa que el virus ya no solo se propaga causando brotes sostenidos en una comunidad, sino al menos en dos países (Estados Unidos y México).

Estas cifras asustan, y aunque en este lado del continente no lo sentimos tanto, no estamos ajenos a que en cualquier momento la desgracia porcina nos atrape. Por ello, el país debe tomar medidas de precaución como el uso de mascarillas, repartir información acerca de cómo se previene el contagio, cuáles son las características del virus, realizar un control estricto en aeropuertos, y mejorar y abastecer a los centros de salud, para que llegado el momento puedan aplacar al virus a tiempo, evitando pérdidas humanas.

Y mientras vemos cómo México vive la soledad de sus calles, parlamentarios egipcios realizan genocidio de 350’000 cerdos, una argentina es abandonada por su avión por supuesta gripe porcina (no se sabe aún), y el presidente pide perdón por un ministro que dice que no quiso decir lo que dijo; repentinamente todos nos olvidamos de la crisis.

Así como AlQaeda en medio de conflictos políticos, asustó a Estados Unidos y al mundo con el infeccioso Antrax; algunas personas aseguran que la gripe porcina estaría desviando a la gente en su preocupación por la crisis mundial. Puede ser. Sin embargo, no le podemos restar importancia a la “gripe norteamericana” (que en realidad debería denominarse mexicana, debido a ser el país que más víctimas ha cobrado y que sufre el mayor aislamiento del mundo), ya que es una realidad palpable e infecciosa, que esperamos, termine con sus anhelos de expansión.

Aguanta tu carro

La semana pasada fue la semana de las tragedias. En Coracora (Ayacucho), decenas de alumnos y sus profesores cruzaban un puente colgante de regreso a casa, cuando este les impidió continuar su rutinario viaje dejándolos caer 15 metros hacia abajo. A causa de la longevidad del puente, siete escolares y dos maestros fallecieron.

Al día siguiente (miércoles 15 de abril), en el kilómetro 165 de la Panamericana Sur, un bus interprovincial chocó con la parte trasera de un camión-cisterna que llevaba galones de GLP. Tras el impacto, el interior del bus era una cámara de gas que en instantes se convirtió en un infierno. Solo ocho sobrevivieron, aunque con contusiones, golpes y quemaduras leves.

Mientras tanto en la región, el viernes pasado a las 7:30 a.m., un huaico sorprendió a los pobladores de Chamanacucho (provincia de Sánchez Carrión), despertándolos a la fuerza. El lodo -que no dejaba de caer pasadas tres horas- se tragó a 35 vidas, de las cuales se conoce que tres han muerto, y el resto permanece como no identificado bajo el barro.

Quizá las desgracias inesperadas o aquellas que son producto de la naturaleza, no las podemos prevenir, pero aquellas que reflejan la imprudencia y el descuido de las personas sí, como es el caso de los accidentes de tránsito. Entre el 2001 y el 2008, aproximadamente 25 mil personas han muerto en el Perú por esta causa. En lo que va del año, ya se han registrado 140 muertes, solo en la capital, y tres de cada cuatro de estas muertes son por atropello, el restante ocurre por un choque. La principal razón: las metidas de pata al acelerador.

Según el MTC, la sobrepoblación de vehículos en la carretera, que incita a que avezados conductores intenten adelantar a su compañero, es una de las principales causas de estos accidentes. También están la falta de conocimiento de las reglas de tránsito y las normas que regulan el transporte. En relación a esta última, los informales buses interprovinciales tienen sus propias reglas: prestan un servicio deficiente, algunos están a punto de expirar, otros ni tienen SOAT, sus conductores no descansan, recogen pasajeros en ruta exponiéndose a asaltos, etc.
Ante esta alerta, muchos han sido partidarios de convocar al congreso a que acelere la aprobación de la creación de una superintendencia nacional de transporte terrestre –proyecto que se presentó el año pasado- que permita ejercer un mayor control del país. Este se encargaría de supervisar el transporte terrestre de pasajeros y de carga, así como los terminales terrestres; y la cobranza de las multas. Además, el MTC propone un monitoreo satelital de vehículos y la instalación de tacógrafos en estos. Bienvenidos sean.

Perú rocker

Anoche más de 30 mil voces corearon las inolvidables letras de una banda tan legendaria y pintoresca como fresca y electrizante. Los antiguos jóvenes de los ochentas, desempolvaron sus viejos posters y camisetas de Kiss, mientras se codeaban entre la montonera con la nueva hornada de vintage boys (chicos entre 15 y 22 años) amantes del buen rock.

Hace varios años atrás, hablar de Kiss en nuestro país hubiera sido motivo para deprimir o encolerizar a cualquiera. Sin embargo, desde el 2007 hemos sido testigos del paso -y excelentes performances- de emblemáticos artistas internacionales.

El concierto del británico Roger Waters de la psicodélica banda Pink Floyd, en marzo del 2007, fue el punto de partida para que otros músicos tomen al Perú como parada obligada en sus tours por Sudamérica. La islandesa Björk, Collective Soul, Megadeth, Deep Purple, Duran Duran, Satriani, Soda Stereo, Los Fabulosos Cadillacs, Bryan Adams, The Jesus and Mary Chain, R.E.M., Travis (en el Lima Hot Festival), Peter Gabriel, Iron Maiden y recientemente Kiss; son los más notables ejemplos.

Ahora se espera la inminente llegada de los B-52’s y Oasis mientras los rumores son cada vez más fuertes sobre el arribo de Depeche Mode y AC/DC para el segundo semestre del año.
Este ‘boom’ se lo debemos en gran parte a la reducción del impuesto Municipal para los conciertos de música en general. El impuesto a la renta para los artistas foráneos –por ejemplo- bajó del 30 al 15%, lo que permite –ahora sí- soñar con la llegada de nuestros ídolos.

Por otro lado, una segunda razón importante para que continúen dándose este tipo de espectáculos, es el espíritu rockero del Perú. En nuestro país se encuentran los clubs de fans más reconocidos a nivel mundial, llenamos a tope los estadios, e incluso algunos repiten el plato, como Soda Stereo, cuyas dos presentaciones albergaron cada una a 100.000 personas.

Sin ánimos de sacar pica, nuestra demanda de rockeros es tanta que países como Colombia se quedan atrás. Sino, recordemos que para la gira de Collective Soul, el grupo había decido dar exclusivamente dos presentaciones en Latinoamérica, una en Colombia y otra en Perú. Sin embargo –por razones que desconozco- solo llenaron el Estadio Nacional.

Fiesta Santa

Mañana empieza el feriado largo y con él los innumerables carros que desaparecen en los brazos de la Panamericana, porque claro, nadie festejará -como se debe- la verdadera razón de este fin de semana vacacional. ¿Será que alguno recuerda el motivo?

Cansados de la maratón de películas de Jesús, los recorridos de iglesia a iglesia, las procesiones, las hojitas del domingo de Ramos, las melodramáticas escenificaciones del dolor de Cristo y demás detalles; la gente ha reinventado y resumido la fiesta santa en dos palabras: playa y juerga.

Es más, es tomada como símbolo del cierre del verano. De ahí la razón por la que la mayoría se la pasa frente al mar. En estos días de descanso, las personas no suelen levantarse y reflexionar en lo que hace miles de años le ocurrió a Jesús, por el contrario, su preocupación se centra en salir a pasear, de compras, (en la playa) que salga el sol y que el mar no esté tan helado.

A pesar que la religión católica es la que reina en nuestro país, esta no ha sido capaz de captar ni con miel ni con hiel a sus creyentes, quienes lo único que respetan en semana santa es la orden de comer solo pescado. Sesenta por ciento de peruanos son católicos, sin embargo, esta cifra mete en un mismo saco tanto a los solo bautizados como a los fieles. Tendríamos que ver cuántos fieles quedan luego de ser separados.

Sin ánimos de desmoralizar ni criticar a ningún religioso, la reflexión de esta columna va para aquellos que se sienten católicos, pero nunca practican su religión. Aquellos que se duermen en misa y piensan que los rezos de las abuelitas son pura cucufatería. Si es que a estas personas les aburre o incomoda su religión, por qué no cortan todo vínculo con ella, ¿o existe acaso un miedo al considerarse no católico? ¿Una presión social? Ese podría ser un tema para otra columna.

Negociando con el mal tiempo

Sé que muchos tenemos el sueño o al menos las intenciones de tener un negocio algún día, una entradita, algo que de viejo te mantenga. Pero, para aquellos que están por aventurarse en el mercado de estos días, ¿les conviene? Con todas las predicciones –quien sabe de Nostradamus- que venimos escuchando desde fines del año pasado, no quisiera estar en sus zapatos.

Con dinero nadie se juega, ya suficiente estrés se tiene con haber conseguido el famoso capital. Para estar tranquilos con nuestra inversión y lograr el éxito se necesita ser diferente a los demás, único y original. Y si sé que mi producto o servicio es bueno, si ya me pase trasnochadoras horas haciendo estudios de mercado, si mis focus group fueron alentadores, ¿será esta mi oportunidad? ¿Me lanzo o no?

Con la palabra recesión retumbando en nuestro subconsciente el abismo podría ser grande. Por más que se jure y perjure que en el país la crisis llega con efecto retardado, existe en todos el miedo al fracaso. Por ahí, los TLC pueden ser una ventaja, pero también tendríamos que estar preparados para una gran competencia y demanda.

La incertidumbre en estos días se respira en el aire, pero como dicen los libros de autoayuda empresarial: el único fracaso es el de nunca haber intentado nada. Confianza y paciencia, que somos peruanos y nos las ingeniamos como sea para salir adelante. Por último, si tenemos una emergencia, recurrimos al Cuy Mágico.

Nadie siembra y al siguiente día cosecha, tenemos que dejar que el negocio crezca, y eso toma tiempo. Mucho tiempo. Mi único consejo –y lección para cuando me toque- sería no arriesgar mucho en un inicio, es decir, no tirarse todo el dinero a la primera. Por más emocionados y seguros que estemos, créanme que al principio los únicos que visitarán nuestro local serán nuestros padres y amigos. A mal tiempo buena cara, ahora más que nunca funcionará.

22/05/2009

Dibujos sin tapujos

Mi generación y las que le siguen, es decir de mediados de los 80 hasta esta parte, muy poco han podido gozar del placer que guarda un buen cómic. Abrumados por el TeleCable, el Nintendo, Mario Bross y la internet; desconocíamos totalmente lo que contenían aquellas revistas que veíamos colgadas en los quioscos y que, a diferencia nuestra, nuestros padres seguro añoraban.
Distintas décadas han sido marcadas por historietas como Popeye, Mafalda, Los Pitufos, Condorito, Tin Tin, Lucky Luke, Asterix y Obelix, la Pequeña Lulú, las historias de Fontanarrosa, hasta la hilarante Maitena.

El cómic, historieta, tebeo – o como en cada país lo quieran llamar- es y seguirá siendo el punto de partida del entretenimiento visual. Los dibujos animados (Ej.: varios cartoons antes mencionados), las películas, e incluso los video juegos, no pueden concebirse tal cual sin haber pasado antes por un papel. La creatividad y la destreza de la mano, no se la podemos dejar a una máquina (espero).

Este arte secuencial es digno de selectas manos, de historietistas en su mayoría autodidactas, que poco a poco fueron mejorando su técnica y que conocen la mejor manera de expresar lo que sienten y piensan: dibujando y divirtiéndose. En nuestra ciudad, el cómic ha despertado repentinamente, demostrándonos que no es una habilidad ajena y foránea, sino también nuestra y muy fresca.

En el marco del “I Festival de Cómic en Trujillo”, organizado por la Alianza Francesa, hallamos a cinco destacados historietistas trujillanos: Oscar Alarcón, Alexandra Torres, Walter Toscano, Daniel Oblitas y Víctor Chu; quienes exhibirán sus trabajos durante lo que resta del festival.

“Lo básico para crear una historieta es el argumento, el contexto, el ambiente, y que hacer que tu personaje se sienta cómodo con todos los elementos que le das, para que este se muestre natural”, comenta Daniel Oblitas Pinillos (36). ¿Qué sería de Tin Tin sin sus aventuras alrededor del mundo? ¿O de Gárgamel sin su gato Azrael?, definitivamente cada detalle es importante. Artista, escritor y seguidor del noveno arte; Daniel empezó a dibujar desde los 13 años, y ahora comparte su pasión por el cómic dictando talleres y releyendo de vez en cuando su consentida colección de Asterix y Obelix.

La temática de las historietas suele ser variada. Pese a que se ve encasillada casi siempre como “humorística”, se pueden trabajar dramas, situaciones románticas o de acción, y pueden ser elaboradas con texto o sin él. “Me gustan los historias japonesas porque a diferencia de los americanas, no suelen tener un final feliz”, explica Víctor Chu Carranza (30), fanático del manga japonés. Víctor estudia y trabaja, y pese a su ajustado horario, no abandona su hobbie favorito. Por las noches y con música de fondo, empieza a crear escenarios, sombras y expresiones, con influencia tanto del cómic americano como del manga.

En cuanto a los personajes, se requiere de la elaboración de un perfil para cada uno. A través del físico, las líneas, el movimiento y la manera de expresarse en la historia; es que uno puede diferenciar –por su marca y calidad en el trazo- a un autor de otro. Por otro lado, todo historietista siempre busca y crea al personaje que lleva dentro. “Yo siempre les digo a mis alumnos: cuando ustedes crean a un personaje, prácticamente se meten en ese personaje para decir lo que normalmente no pueden decir”, añade Daniel, con la seguridad de que el cómic tiene un efecto catártico.

Las historietas tienen una libertad de expresión absoluta. Uno puede decirle a alguien idiota, sin que esta última persona se sienta ofendida, al contrario, lo tomará como broma o lo perdonará tan solo porque se trata de un mero dibujo. Es una manera “caleta” y divertida de liberar los más profundos odios y alegrías, sin llegar a ser tan personal, ya que el autor usualmente habla por muchos otros (de ahí a que el público se sienta identificado).

Víctor Chu, trata de dar siempre un mensaje en cada uno de sus cómics, ya sean de acción o drama, él siente que más allá de la perfección del dibujo, es necesario hacer que el lector reflexione. Por su parte, Daniel Oblitas encuentra su inspiración en problemas sociales que le agradan o incomodan, y los critica o caricaturiza en sus historietas.

El cómic no había muerto, ni andaba de fiesta, se ha ido renovando en las habitaciones de los historietistas trujillanos para darse a notar más que nunca –ahora, a propósito del “I Festival de Cómic”- y esperemos que siga así.

15/01/2009

Historias de butaca

Trujillo puede ser considerado como un cinéfilo de antaño. Para aquellos jóvenes quienes recuerdan con cariño al populoso Cine Primavera, y guardan en su retina al inmortal Cine Ayacucho; quizá reaccionen incrédulos al saber que en nuestra ciudad existieron más de 10 cines. ¿Cómo? Por una suerte de amor a aquellas butacas incómodas y sus películas legendarias; los cines proliferaron en el -aún más- pequeño Trujillo de entonces.

El cine en Trujillo data de muchísimos años atrás. Casi inimaginable, la primera exhibición cinematográfica registrada en la ciudad, tuvo lugar el 7 de febrero de 1901 a las 8 y 45 de la noche; 4 años después que en Lima. El acontecimiento fue anunciado como todo un espectáculo, y el Teatro Municipal se llenó de público para presenciar imágenes de escenas cómicas, bailes fantásticos iluminados, corridas de toros, los Combates de Cuba, Filipinas, y otras vistas no menos interesantes.


Desde entonces, toda exhibición era anunciada en el Diario La Industria y algún otro diario de la época. Una de las formas de atraer al público era que supieran lo que verían y escucharían, por lo que en un inicio se publicaba el programa completo de la exhibición, las vistas o películas y la música que se tocaría con cada una de ellas.


Con los años, las imágenes tomadas del natural causaron aburrimiento y letargo, motivo que apresuró la producción de verdaderas películas, que podríamos clasificar como cortometrajes, como: “El Trapero” (a colores), “El Médico”, “El Nihilista”, “La vuelta al mundo en tres horas”, “La cieguecita”, “La vida del marino”, etc. Luego del incendio del Teatro Municipal el 21 de febrero de 1910, no hubo exhibiciones cinematográficas por buen tiempo, hasta su reinauguración el 29 de diciembre de 1923. Posteriormente, funcionaría como cine-teatro.


En Trujillo el cine era para todo público. Sin embargo, la diferencia de clases era marcada, y esta se reflejaba en la ubicación de los asientos en el Teatro o sala de exhibición, según el precio. Pese a que a inicios del siglo pasado se vivía en la época del cine errante, poco a poco el cinematógrafo se convirtió en la distracción predilecta y muchas veces única de todos los trujillanos.

Bienvenido celuloide


En 1912, algunas personas de la sociedad formaron la empresa Cinema Teatro de Trujillo. Bajo el sueño de que nuestra ciudad contara con un cinema propio y estable, con exhibiciones diarias como ya lo tenían Lima y otras ciudades del país; el 18 de abril del mismo año se inauguró el “Cinema Teatro de Trujillo”, situado en el ex – templo de la Compañía, el que fue acondicionado para ser usado como teatro. El cine firmó un contrato con la Empresa del Cinema Teatro de Lima, quienes enviarían semanalmente 30 de las mejores películas exhibidas en la capital.
A partir del 15 de junio de 1912, Trujillo contó con otra sala de exhibición, pues se inauguró el “Cinema Popular”, ubicado en el barrio de la Unión, el cual había sido utilizado como gallera.


En octubre del mismo año, la empresa del Cinema Teatro de Trujillo empezó a construir una sala de exhibición, que tras un concurso fue llamada “Ideal”. Se inauguró el 24 de mayo de 1913, apadrinado por Alfredo A. Pinillos, y fue la más elegante y preferida de aquel entonces. Ubicado en Orbegoso, este lugar fue ocupado hasta hace unos años por un cine del mismo nombre. El cine “Ideal” abrió sus puertas en 1947, y como muchos aún recuerdan, este era un cine pequeño y acogedor. Cerró en 1996, siendo “Día de la independencia” la última película que pasaron. Ahora se ha convertido en una sala de juegos.


La empresa Cinema Teatro de Trujillo concentró luego todo su interés en el “Cinema Popular”, homónimo del Cinema abierto en La Unión en 1912. Se inauguró el 14 de febrero de 1914 y también era una sucursal del Cinema Teatro de Lima. Fue construido bajo la concepción tanto de cine como de teatro, y permanece en la actualidad en su lugar, en la cuadra 6 de Ayacucho. Funcionó regularmente hasta el terremoto de 1970 con el nombre de “Cinema Popular”, y cuando fue refaccionado en la década de los 80, cambia de nombre a ”Cinema Ayacucho”. Era uno de los principales cines de nuestra ciudad, y lamentablemente en los 90 el negocio gira hacia la proyección de películas pornográficas. A pesar de ello, es uno de los pocos cines que continúan funcionando en nuestros días.


El 20 de enero de 1914 se inaugura el “Cine del Pueblo”, ubicado en las últimas cuadras de la calle Gamarra. La gente que acudía a este Cinema provenía del Barrio de Chicago, Vindivil y La Bella Aurora y era el que más se llenaba. Lastimosamente desapareció con el terremoto del 70. Ese mismo año, se construyó e inauguró el “Cine La Unión”, en el barrio de la Portada de la Sierra. Este cine permanece hoy en su lugar pero derruido, existiendo un proyecto de reconstrucción para su fachada, que ha sido considerada como monumento artístico del Art Nouveau.


En 1926, la Empresa Cinema Teatro Trujillo cedió el negocio de sus locales “Ideal” y “Popular” a una empresa independiente y nueva de la localidad, la empresa Risco de la Torre Hermanos. Fueron Leornardo, Luis y Guillermo Risco, quienes conformaron esta sociedad y administraron los cines. Decidieron ser una empresa independiente pues la empresa Cinema Teatro Trujillo, propiedad de los hermanos Goicochea, tenían el monopolio en esta ciudad desde hacía doce años y trabajaban con películas de la Empresa Cinema Teatro de Lima. Los hermanos Risco de Torre consiguieron contratos de exclusividad con United Artists y MGM, elevando el estatus de sus cines.


Los hermanos Risco reconstruyeron el ex–salón de actos del colegio San Juan, el que fue inaugurado el 27 de julio de 1927 con el nombre de Teatro Colón, ubicado en la calle Independencia. El Teatro Colón fue refaccionado manteniendo su fachada original, mas no el interior, y ahora es llamado Teatro San Juan. Este teatro se había convertido en el favorito del público, pues era el que más se llenaba durante las funciones y continuamente las amenizaba con orquesta. Otros cines que administró esta familia fueron el “Municipal”, que por aquel entonces empezó a resurgir con la llegada de películas de la casa Paramount; el “Perú” (ubicado en Pizarro, ahora local de Saga Falabella), que se convirtió en el cine A1 de Trujillo por ser propiedad de la productora Warner; y el cine “El Pueblo”.


Existe un registro del 21 de diciembre de 1928 que considera la existencia del “Cine La Onier”, pero nunca figuró su inauguración, solo la exhibición de un grupo de variedades, a pesar de denominarse cine.


Alrededor de 1930, los cines sufrieron una declinación en la asistencia del público. La concurrencia ya no era la misma debido a que el cine sonoro era noticia desde el año pasado, y en Trujillo aún no se exhibía ni una película de ese tipo. El Teatro Colón, dejó de proyectar películas diariamente y el cinema se abrió solo domingos y feriados. Asimismo, los cines rebajaron sus precios: las mujeres pagaban 15 centavos y los hombres 20; mientras que en Lima se pagaban dos soles o un sol por película. Los espectáculos cinematográficos se fueron abaratando por la misma competencia y la monotonía de ver lo mismo. Para suerte de muchos, el 9 de enero de 1931 se exhibió en Trujillo la primera cinta sonora registrada: “La divina dama”, en el Teatro Colón. Entre otras películas sonoras estrenadas ese año se encuentran: “La perricholi”, “La máscara del diablo”, “Nada más que una mujer”, “Tarzán” y “El jorobado de Notre Dame”. Y mientras los otros cines competían por ganar público con las películas sonoras, el cine del Pueblo mantuvo las películas silentes. Este fue el único lugar donde se mantenían los músicos de las antiguas orquestas, que con el cine sonoro dejaron de ser necesarios.

Los últimos días del cine


En los 70 también proliferaron las salas de cine. En el periódico era normal encontrar publicidades de películas para 8 ó 9 salas. Algunos de los antes mencionados continuaron en el negocio como: el Colón, Ideal, Ayacucho, Municipal y Perú. Los nuevos vecinos que se instalaron en la ciudad fueron: el “Cine Star”, ubicado en la calle Orbegoso, propiedad de la familia Yan; el “Cine Venus”, ubicado en la Av. Perú, ahora convertido en una iglesia; el “Cine Chimú”, ubicado en el Parque González Prada, fue el primer cine porno de Trujillo; y el “Cine Libertad”, ubicado en la Av. Carrión, que funcionó hasta mediados de los 90 y también tuvo la desdicha de convertirse en cine porno, ahora el local es utilizado por una iglesia.


En 1974 se inaugura el “Cine Trujillo”, ubicado en la Av. Perú. Fue uno de los cines más grandes que tenía nuestra ciudad, con una capacidad para mil personas (el cine Tacna en Lima tenía una capacidad para 1’500), tanto así, que ahora lo utilizan como cochera. A finales de los 90, se dedicó como muchos otros a la proyección de películas porno, sobreviviendo así hasta finales del 2001.


Quizá uno de los cines más recordados es el “Cine Primavera”. Ubicado en Orbegoso, se fundó en 1979 y a diferencia del resto de cines en cuya infraestructura tenían platea y mezzanine, este era de un solo piso, largo pero escalonado. Fue un cine siempre muy apto a los cambios, a modernizarse, y fue bajo esta premisa que en el 2006 es absorbido por la cadena nacional de multicines “Cineplanet”.


Entre el 1983 y 19 85 se inaugura el “Cine Sagitario”. Pese a encontrarse cerca al mercado Mayorista, era uno de los cines más modernos de Trujillo. Se especializó en pasar películas hindúes –éxitos de taquilla a nivel nacional- y funcionó hasta finales de los 80.


Tras la aparición de la televisión y el VHS, el negocio de los cines dejó de ser rentable. Para la gran mayoría de personas simplemente ya no era atractivo. Esto sumado a la crisis económica del tercer año de gobierno de Alan García (85-90), repercutió en que la gente dejara de visitar las salas. Muchos cines como “El Pueblo” y “El Popular” desaparecieron a inicios de los 80, otros como el Municipal y el Colón –cuyos locales eran alquilados- se devolvieron a sus dueños originales, el Municipio y el Colegio San Juan, respectivamente. En los 90, únicamente el “Cine Primavera”, “Ayacucho”, “Perú” y “Chimú”, continuaron proyectando películas.

Recuerdos de película


El cine de nuestros días, ha enterrado toda una mística en torno a las viejas salas de Trujillo. Definitivamente hemos crecido en tecnología, infraestructura y variedad con los nuevos multicines; pero muchas cosas se han perdido en el camino.


Para empezar, se ha olvidado la terminología afrancesada de clasificación de los horarios. Antes las funciones se dividían en: matiné (3:45PM ó 4:00PM), vermouth (6:45PM ó 7:00PM), noche (9:45PM ó 10:00PM), trasnoche (12:00AM) y matinal (10:00AM ó 12:00PM), este último horario se le conocía también como extraordinario, y era exclusivo de sábados y/o domingos. Además, las clasificaciones para los públicos eran: apta para todos, mayores de 14 años, mayores de 18 años, y mayores de 18 años con advertencia. Si es que algún escurridizo quería ver una película sin que se enteren sus padres, tenía que sobornar al boletero. Ahora todo es diferente, las funciones son a cualquier hora la tarde, y la única clasificación que se hace es por horarios, siendo los de noche (a partir de las 10:00PM) dirigidos para adultos y los de tarde, principalmente para niños.


La publicidad siempre fue utilizada para y en el cine. Para anunciar las funciones, se creó la columna “Cine, cine y más cine” en el Diario La Industria, en la que se anunciaban todas las películas que cada cine pasaba, llegando a ocupar casi tres páginas en aquel entonces, por la cantidad de salas que existían. Por otro lado, el proyector ya comenzaba a pasar publicidades de productos como las de Cerveza Cristal, o incluso slides que pasaban uno por uno, ofreciendo las gangas de las principales tiendas de nuestra ciudad.


Por otro lado, ocurría algo curioso durante las proyecciones. Los cines antiguos a veces compartían una misma película, y estrenaban, por ejemplo, una película de James Bond el mismo día tanto en el “Cine Ideal” como en el “Perú”. En el “Ideal” empezaba a las 3:45PM y en el “Perú” a las 4:00PM. Los dueños compraban un solo rollo y para poder compartirlo durante el mismo horario contrataban a un sujeto que por medio de una moto, se trasladaba de un cine a otro para proyectar la misma película. Mientras que los espectadores disfrutaban de la función, ni se enteraban que en el cuarto de proyecciones aquel hombre acababa el rollo en un proyector, lo guardaba en una lata, y arrancaba su moto en dirección a otra sala para proyectar el mismo rollo. Por película hacía como 7 u 8 viajes, ya que los rollos duraban de 15 a 20 minutos en el proyector de 35 mm, y como era de dos bobinas, acababa uno e inmediatamente corría el otro; haciendo imperceptible la maniobra.


Sin embargo, en numerosas ocasiones, entre los apuros del backstage, la pantalla del ecran se quedaba en blanco debido a que el tráfico le jugaba una mala pasada a nuestro sujeto. Y mientras que hacía lo imposible por no accidentarse –cosa que ocurrío en alguna oportunidad- y llegar a colocar el otro rollo; la gente silbaba, dormía, gritaba, e incluso los cómicos ambulantes de la Plaza de Armas aprovechaban el momento para hacer negocio, con un show que servía de intermedio para continuar con la película.

Aires de glamour

Hace un par de años, la expresión de la moda en nuestra ciudad era demasiado limitada y distante. Las pocas galerías y tiendas de ropa streetwear trataban de actualizar sus vitrinas con tendencias traídas de Lima o –con suerte- del extranjero. Por otra parte, diseñadores locales inauguraban propuestas en uno que otro desfile; pero el interés y la demanda del mercado advertía mucho más. Con la llegada de los grandes centros comerciales, se pudo extender la paleta de marcas nacionales e internacionales, se diversificaron los estilos, se multiplicaron las opciones de compra y ahora, la pasarela la encontramos en la calle.

Nuestra visión de la moda y nuestro comportamiento ha cambiado. Si antes visitábamos el Shopping Center o El Virrey cada que nos hacía falta una prenda, ahora nuestras compras no se atienen estrictamente a una necesidad. A mayor oferta, crece el gusto por lo nuevo –sea caro o barato- y por la variedad en nuestro armario. Nos tientan colores, diseños, texturas y accesorios chic a diario; ya sea en vitrina o por anuncios.


Pese a que ahora encontramos a muchos seguidores de los maniquís, no podemos hablar aún –en un sentido estricto- de vivir al día con la moda. Trujillo es la segunda ciudad después de Lima, en ser mercado receptor de marcas importantes y generador de estilos; pero no olvidemos que como ciudades de un país latinoamericano, están atentas a las influencias del extranjero. Europa y América del Norte son los grandes delivery’s de tendencias para el mundo. Ahí encontramos a grandes emporios como Chanel, Dolce &Gabbana, Dior, Ralph Lauren, Donna Karan (DKNY), Calvin Klein, entre muchos más; que marcan las pautas para cada temporada.


Debido a que vivimos en estaciones opuestas a estos continentes (mientras ellos están en invierno, nosotros en verano por ejemplo), lo que se estrena en enero-febrero para la temporada de invierno en Milán, París o New York; nosotros lo recibimos –solo de ciertas marcas y directamente a Lima- a partir de setiembre-octubre, con suerte un poco antes. Además, usar lo que está en boga implica un presupuesto extra a nuestro bolsillo, sobre todo si son marcas de renombre internacional como Polo, Lacoste y Adolfo Dominguez, en Lima; y Benetton, Tommy Hilfiger y Mango en Trujillo. “Para estar a la moda se supone que vas a tener que invertir para una temporada y luego eso ya no va a ser útil. Tal vez en los zapatos o en algún accesorio, sí se pueda marcar mejor. Usualmente se invierte en lo más clásico, en lo que pueda durar”, añade Isa Torres, diseñadora local.


En el mayor de los casos, nunca se nos podrá escapar un must-have en nuestro closet, pero difícilmente podremos remudar continuamente de vestuario; en una ciudad donde aún no hemos llegado al extremo del consumismo. Aquí entra a tallar otro elemento muy importante: la típica timidez del trujillano conservador. Resulta temerario para la gran mayoría de la población, usar lo más trendy de un escaparate, el común denominador no tiene esa personalidad agresiva y camaleónica para adoptar nuevos estilos de manera natural. “Si una chica va a una fiesta con un vestido lindo, muchas personas recién se dan cuenta que también pueden atreverse a llevar algo diferente. No somos tan osados como en Lima”, afirma Viviana López, diseñadora de Boutique El Amor. Normalmente rescatamos algunos detalles de la moda para trasladarlos a nuestra vestimenta, pero no –todos- somos capaces de vestir al pie de la letra de acuerdo a las pautas que te dicta la moda europea o americana.


Entre tijeras, agujas y dedales


El mercado de moda en Trujillo ha crecido notablemente. No solo por la mayor oferta de prendas en los malls, sino también por la variada carta de creativos locales. Ahora encontramos a muchos talentosos diseñadores que desarrollan un trabajo interesante e innovador. Entre ellos encontramos a Cecilia Vásquez, Martha Roncal, Viviana López, Roxana Gayoso, Walter Fernando Zegarra, e Isa Torres. Cada uno marca un estilo distinto: hay quienes son más sofisticados, extravagantes, clásicos, audaces en propuestas, etc.


Para crear una colección, un diseñador puede inspirarse en muchos temas: la naturaleza, el urbanismo, una época, etc.; y nuestra ciudad no se queda atrás. “Particularmente, Trujillo no solamente está enriquecido por el tema de la marinera, sino también por la primavera y el ande. Como región somos privilegiados en tener costa, sierra y selva; que con su colorido, sus valles, el atuendo de sus pobladores, te dan una inspiración”, señala Isa Torres, quien recientemente mostró en pasarela una colección con aires del ande liberteño.


Pese a que la moda se ha ampliado mucho, desde la existencia de tiendas como Boutique Marcela y Modimax, que seguro nuestras abuelas recuerdan; nada ha sido suficiente hasta ahora para implantar una escuela de diseño de modas. El mercado y la gente joven demanda mayor cultura al respecto, pero para los que sueñan con ser los próximos Giorgio Armani, su suerte se encuentra en la capital. Un diseñador no está completo si no estudia la costura, y por el momento, no podemos ofrecer esa opción. “Definitivamente si la hubiera va a exigir presupuestos altos porque obviamente tienes que tener a profesionales de otros lugares. En ese aspecto, Lima nos lleva mucha ventaja y aún tiene centralizado la formación de profesionales en diseño y alta costura” asegura Isa Torres.


El efecto stiletto


Trujillo es considerado por muchos como la cuna de la belleza peruana, gracias a la corona que nos trajo Maju Mantilla, y las de sus discípulas Silvia Cornejo y Karol Castillo. Con los ojos del país puestos en nuestras liberteñas, se expandió el pequeño círculo de concursantes de belleza y modelos.


La demanda de adolescentes con sueños de ser las Heidi Klum del norte es grande. En la Escuela de Modelaje de Isa Torres –la única en la ciudad- enseñan a niñas desde los 7 hasta los 18 años. Llevan cursos de modelaje básico, intermedio y avanzado; además de aprender sobre etiqueta social, maquillaje, expresión corporal y el arte de vestirse bien. La carrera dura 8 meses; pero no solo forman a modelos, sino también a reinas de belleza y anfitrionas. “Si quieres modelar de manera profesional tienes que ir ahí”, comenta Alexia de la Peña, modelo del staff de Isa Torres y profesora de la Escuela de Modelaje de Isa.


La actitud es lo más importante. Una cara bonita o un buen caminar en la pasarela no garantizan una buena modelo. La vergüenza, los resfriados y los problemas personales se olvidan en la pasarela, y quien pueda hacerlo, se hará notar entre las demás. Otro aspecto importante son las medidas. La altura se toma en cuenta a partir del 1.70m. , y el peso depende de esta talla. Hasta ahora no se han conocido casos de anorexia entre nuestras modelos, pero sí se atienen a ciertas dietas para que las agencias las puedan seguir llamando.


Actualmente Trujillo cuenta con un número aproximado de 20 modelos profesionales, quienes se ven forzadas por motivos económicos a viajar a Lima, donde no solo hay más competencia, sino más eventos. Aunque en nuestra ciudad se han incrementado los desfiles a diferencia de 5 años atrás, aún falta motivar más este negocio. “La motivación radica en la competencia. Si alguien realiza un desfile con una propuesta de colección, motiva a seguir creciendo y que otros intenten hacer lo mismo. La idea es que se haga cada vez mejor, porque solo así podemos garantizar también tener un público exigente y más exquisito en el gusto”, propone Isa Torres.


La pasarela latinoamericana es muy diferente a la europea. En este lado del mundo, se apuesta por la alegría, el coqueteo y la amabilidad con el público. “En la europea las modelos desfilan con una cara como si fueran maniquíes y ni siquiera sonríen, en cambio acá las modelos tienen que alegrar al público”, afirma Alexia de la Peña.


Las fuentes


La publicidad y la televisión han logrado crear un conocimiento y un gusto por la moda nacional e internacional. El consumo de revistas (sobre todo) como Cosas, Hola, Glamour y la destacada Vogue; amplían la visión de cualquier lector con musas tan sofisticadas pero a la vez imitables, que visten prendas de emporios deseables e inalcanzables, pero de las cuales no tenemos nada que envidiar con las nuevas propuestas y creaciones peruanas.


En base al aprendizaje, los clientes se han vuelto cada vez más exigentes y buscan con detalle la armonía en la combinación de prendas. Como principal característica de compra prefieren la comodidad, luego el estilo, la exclusividad, y en menor medida el precio y la marca.


Así, vemos como la manera de concebir el vestir se ha vuelto más dinámica, sin dejar de perder el gusto por lo clásico. La gente está más predispuesta a nuevas tendencias y muchos invierten permanentemente en algún detalle para tener un toque de moda, renovándose tan fácilmente.

Viaje al centro de Chan Chan

No se sabe exactamente cuándo se inició, ni en cuánto tiempo se terminó, ni cuántas manos se necesitaron para su construcción; pero definitivamente, Chan Chan encierra más secretos que esos. A lo largo de su descubrimiento como monumento histórico, los arqueólogos han ido recogiendo historias, costumbres y enigmas -sin pista alguna- de una civilización escondida entre polvillo y barro.

La ancestral sociedad Chimú estaba conformada por la nobleza y el pueblo. Los primeros, se creían descendientes de los grandes señores y su vida era mayormente política y religiosa, por lo que vivían dentro de los palacios, en zonas diferenciadas arquitectónicamente para el ejercicio de sus funciones tanto gubernamentales como administrativas. Mientras que los segundos, la gran masa trabajadora (artesanos, agricultores, pescadores, etc.), vivían en zonas que ahora se conocen como pequeños recintos o conjuntos, que fueron construidos de canto rodado y barro –los palacios reales eran únicamente de adobe. Toda esta introducción lleva a muchos estudiosos amantes de la ciudad de barro a una gran duda: ¿cómo esta numerosa población que circulaba diariamente en Chan Chan, no ha dejado restos de su existencia?


Con restos me refiero a residuos: defecaciones y comida, básicamente. Como todo ser humano -y sin contar en aquella época con camiones de basura- los chimú inevitablemente ensuciaban el medio en el que vivían, sin embargo son pocas las huellas de su paso por esas tierras. Los únicos que dejaron una pista fueron la gente del pueblo, cerca a sus hogares se han encontrado migajas de alimentos. Quienes parecen no haber habitado allí fueron los miembros de la nobleza, pues solo se han encontrado ofrendas para el señor gobernador (objetos trabajados en oro, plata, piedra, madera, etc.). Como se sabe, Chan Chan fue un recinto estrictamente ceremonial, y al parecer inhabitable. Los arqueólogos especulan que posiblemente, tanto nobles como pueblo, hayan vivido fuera de las murallas. La extensión del reino Chimú era tan vasta, que quizá el hogar de los gobernantes este sepultado bajo los monstruos comerciales del Mall Aventura Plaza, no olvidemos que a unos pasos de este se encuentra la Huaca La Esmeralda.


La economía es lo que determina la vida de una sociedad, la Chimú era definitivamente agrícola. Podría decirse la más desarrollada en agricultura y en hidráulica (los mejores canales de irrigación del Perú los tenemos a un paso). Si su cultura era esa, su fe e imaginación debían enaltecer a dioses agricultores, tener una simbología de frutos campestres, etc. Sin embargo, ¿cómo es que todas las imágenes de Chan Chan son marinas? Gran contradicción.


La leyenda Chimú cuenta que el hombre que fundó el Complejo fue Takaynamo o Taykanamo, un dios que vino del mar y dejó a su descendencia a cargo de la construcción. A partir de ahí, estos gobernantes, además de levantar murallas, se dedicaron a esparcir por el pueblo toda su ideología marina, evitando cualquier otra deidad que no sea compatible con el agua salada. Así, crearon a Ni (el mar), la diosa horizontal que daba la vida y a donde todo iba a morir. Bajo esta concepción se creía que cuando la luna estaba llena –este astro también era sagrado por ejercer poder sobre el mar - y las aguas se retiraban, esta hembra progenitora dejaba al descubierto algas que aseveraban su condición fértil: el mococho. Es desde ese entonces que guarda una connotación sexual, como planta que se encuentra alrededor de la vagina. Las conchas también eran estimadas como símbolo productivo, se creía que donde algo nacía, tenía que haber una concha. La Mullo o spondylus, como la conocemos, aparece como elemento en las ofrendas y en los ritos.


Por otro lado, no hay nada como los frisos para llegar a comprender con claridad que los Chimú alababan al mar. Pese a que la producción agrícola era muy buena (yuca, camote, maíz, caña de Guayaquil, guanábana, lúcuma, entre otros), sus murallas tan solo muestran frutos del mar y algunas aves marinas: la caballa, el bonito, los pulpos, la guitarra, los calamares, la estrella de mar, el piquero (ave) y un animalito cuya anatomía y nombre aún se encuentra en discusión, y que muchos aseguran que es una ardilla. Sin embargo, pequeñas creencias nos hacen rescatar que no podían desligarse de su fe a la tierra. El hombre –por ejemplo- era entendido como semilla, cuando fallecía era enterrado cerca a un huachaque del Complejo para que pueda servirse de esa agua y reproducirse. El maíz, simbólicamente es el jugo de la tierra, y muchos brindaban con la chicha. Al final, la fe de nuestros antepasados era una mixtura de tierra y mar.


Finalmente –y regresando al comienzo- si bien nadie conoce la etapa inicial de la construcción del Complejo, se sabe que el primer palacio en erguirse fue Chayhuac (Chayhuac An). Igualmente, podemos estimar, con la ayuda del arqueólogo Cristóbal Campana, actual director de la Unidad Ejecutora 110, el tiempo de construcción de Chan Chan: “Si nosotros, para hacer un retacito de un muro de unos 4 o hasta 5.70 metros de ancho en la base, hemos demorado tanto y hemos tenido alrededor de 500 personas trabajando; tal parece que los Chimús tardaron cerca de 700 años, con cerca de mil personas trabajando a diario para poder haber construido todo eso”. Cuenta la leyenda que Takaynamo tuvo 9 hijos, y de aquellos vinieron otros más, llegando a ser históricamente 21 gobernantes en total. Si dividimos los años de Chan Chan entre los 9 hijos, se estimaría que cada gobernante duró aproximadamente más de 80 años en el poder, algo ciertamente imposible. Pero si hacemos la división entre los 21, podríamos decir que cada uno tuvo cerca de 30 o 35 años de vida de gobierno. Esta última es una matemática más creíble, y al parecer la leyenda, es una leyenda válida.

Milicia, aprendí de tus malicias

Algunos ingresan por imposición, otros por ser corregidos, unos pocos por convicción, hay quienes lo ven como un reto, y quienes acceden a él mediante incentivos deportivos o de uniforme; pero al parecer, a todos les termina gustando. ¿Cuál será el encanto de una escuela militar? ¿Su aislamiento y privaciones? ¿Sus órdenes y castigos? Los civiles tal vez lo podremos ver como la boca del lobo, pero para los cadetes, el Ramón Castilla es su segundo hogar.


Camino a Huanchaco encontramos al Ramón Castilla, con su fachada de muros blancos con verde que abrazan a una mini sociedad que no descansa. 5:30AM. El toque de Diana ha levantado a los alumnos y empieza la carrera de todos los días. Mecanizados ya, conocen el tiempo exacto para asearse, cambiarse, tender sus camas, y bajar a tiempo con su maletín de estudios –los cuadernos se alistaron la noche anterior- al comedor principal. 6:00AM. Parados cada uno en su lugar y con los muslos pegados a la mesa, escuchan y repiten la oración de gracias que una muchacha reza. ¡A servirse!, grita un cadete. Tienen veinticinco minutos para el rancho (manera fácil de llamar al desayuno, almuerzo y cena bajo un mismo nombre); mientras que los oficiales rondan las mesas comprobando que los platos queden vacíos. El reloj avanza, y con la barriga llena, los que conforman la banda se van a ensayar, algunos monitores de sección corren a supervisar el orden y limpieza de sus cuadras (lugares de descanso, cuartos) antes de algún llamado de atención, y la mayoría del alumnado se alista para la parte más importante del día.

Paso largo cadete. El coraje de los alumnos se refleja en cada paso que marcan. Nadie falta en la Lista de Diana. Separados por año, se forman en tres grandes bloques en el patio del colegio. La ceremonia es presidida por los alumnos, el brigadier general pide permiso a sus superiores para empezar. Dos cadetes avanzan hacia el centro del campo saltando y levantando las rodillas, una de ellas reza la oración del cadete y la otra el credo del cadete; la vocecita aguda de esta última rechina en el eco del silencioso patio. Un oficial toma la palabra y 400 alumnos –aproximadamente- realizan los movimientos coreográficos de atención y descanso. El brigadier general pide permiso para finalizar la ceremonia y los alumnos se preparan para marchar. Cada año pasa saludando a las autoridades con un cántico distinto, levantando en alto las piernas y cargando su maletín negro, porque en unos minutos se inician las clases. 7:30AM Quince minutos duró el rito y ahora ubicados por secciones en sus salones, tendrán que esperar hasta las 2:00PM para su siguiente rancho. Por la tarde, los cadetes tienen que asistir a talleres de música, básquet, fútbol, voley y atletismo, según sus horarios. 4:30PM A continuación, realizan una gimnasia básica con o sin armas, circuitos y una carrera final de motivación.

8:00 PM Acaban de terminar su último rancho del día y vuelven a formar en el patio para la lista de retreta. Los brigadieres y monitores verifican que las secciones a su cargo estén completas. 10:00PM Todos se encuentran en sus cuadras listos para dormir. Catorce camas (una frente a otra) caben en ese pasadizo largo llamado cuarto. Todo está perfectamente ordenado, no hay ningún distintivo que diferencie la cama de uno con la de otro, ni si quiera los maletines colocados encima de los casilleros, porque todos son iguales. Solo los cadetes se entienden en su mundo. Acomodan su almohada con tabla –madera colocada para lograr la rectitud de la funda- y se acurrucan para descansar. Quizá sea el momento más tranquilo y largo del día en que puedan conversar, reír, y compartir con su
Descanso. A la hora de dormir todos regresan a sus cuadras. promoción. Aunque no todos tienen la misma suerte. Algunos afortunados, son escogidos para realizar el servicio de imaginaria, que consiste en velar el sueño de todo el colegio durante la noche-madrugada. Tres son los sacrificados cada día: el primero vigila de 9 a 12, el siguiente de 12 a 3 y el último de 3 a 6. La diana vuelve a sonar y los cadetes tienen poco tiempo para pestañear.

Políticas críticas

Ser castillista es ser diferente. Lo dice el lema del colegio, pero ¿en qué consisten esas diferencias? El Ramón Castilla fue creado en 1964, para entonces, era el primer colegio militar a nivel nacional. También fue el primer colegio militar en incluir a mujeres en el 2003. “Aquí se forma el carácter”, comenta la suboficial Venegas Marca. Carácter que consiste en agachar la cabeza y sobrevivir. Esa es la razón por la que muchos padres matriculan a sus hijos en el colegio, por que saben que aquí van a tener que obedecer a la fuerza. “Hay que corregir al padre, esto no es un centro de rehabilitación ni una correccional”, enfatiza Venegas Marca.

Dentro de las aulas, los alumnos pueden leer de todo, aunque no tienen la misma libertad para opinar. Por ejemplo, de política o del mismo régimen militar. “Tenemos alumnos medios recalcitrantes, pero ya saben que si continúan van a ser castigados. Yo era media comunista en la universidad, pero entrando en la vida militar tuve que abstenerme de muchas cosas”, rememora Venegas Marca. Ni siquiera las mismas autoridades tienen derecho –en toda su amplitud- de opinar. “Esa información no me compete, no te puedo contestar”, responde el capitán Glener ante la crítica al actual servicio militar que ya no es obligatorio.

Las políticas en el colegio son iguales para ambos sexos: cursos, rutinas, horarios, cuartos, ropa, etc. Aunque a diario, andan separados. En los salones, en sus habitaciones y hasta en el comedor, porque anteriormente cuando se mezclaban para comer, algunos varones hacían comer de más a sus compañeras. Pareciera que ellas la tienen más difícil, ya que tienen que acostumbrarse a llevar una vida andrógena: emular una voz áspera, llevar el mismo uniforme, olvidarse de posters y peluches en sus cuartos –por que está prohibido- y rechazar esa sensibilidad que nos caracteriza, aunque no siempre con éxito. “Una tiene las ganas de abrazar a alguien, de contarle sus cosas, se extraña mucho a los familiares”, comenta la brigadier Juliana Contreras Aguilar.
Listas para partir. Las cadetes esperan ansiosas el reencuentro con sus familias. Según la “Cartilla del cadete”-donde se verifica todo lo que no se debe hacer- está prohibido tomar, drogarse, escaparse, pelearse, hablar lisuras y llevar juegos de azar. “Pasa de todo. Conozco a uno que se escapó y regresó a pedir perdón pero lo botaron, otros que fumaban y sabían como hacerla, incluso un chico que vendía licor dentro del colegio, pero lo encontraron y también lo botaron. Tomar era pan de cada día, en ocasiones hasta he llegado ebrio al cole y cuando finalizamos quinto, tomábamos hasta con los oficiales”, responde Cristian Martell, ex alumno. Otra prohibición de la lista de pecados del cadete es enamorarse. A mucho nos tomó de sorpresa, pero es que aquí “todos son como hermanos”. “Eso dicen los profesores, pero es otra la realidad. En mi promoción, varios llevaban su relación en secreto”, afirma Martell. Esta medida un poco injusta viene desde arriba, porque entre autoridades militares no pueden casarse, “menos si no son del mismo grado, incluso no pueden trabajar esposos en el mismo lugar”, añade la suboficial Venegas Marca.

Usted abusó

Según las autoridades, tratan de evitar el abuso entre grados, pero cuando el respeto viene en jerarquía; perros, chivos y vacas compiten por exaltar su honor.
Quienes llegaron a leer a Vargas Llosa en La ciudad y los perros, o si quiera visto la película, podrán recordar que lo más impactante de la obra era el salvajismo y el abuso entre cadetes. Esta fue la premisa que tenía que ser revelada en el Ramón Castilla. Según las autoridades, tratan de evitar el abuso entre grados, pero cuando el respeto viene en jerarquía; perros, chivos y vacas compiten por exaltar su honor. El de tercero respeta al de cuarto, y este último al de quinto; y quien tiene las de perder aquí es el más chiquitín. Lo más común y conocido es el ‘bautizo’, práctica realizada a todos los que recién ingresan al colegio. Uno de quinto escoge a su ahijado –uno de tercero- para ser su defensor, “aunque más recibe golpes que ayuda, y lo lleva por todo el colegio, pero lo único que llama la atención es que el ahijado va con un disfraz. En mi promoción murió eso, ya no se hace más”, cuenta Cristian Martell entre risas. Ante este rito, la suboficial Venegas Marca comenta muy tímida: “son pruebas que te hacen pasar, que no puedo detallar cómo son, pero terminas mal”.

Entre otras prácticas están las innumerables sanciones físicas (ranas, planchas, etc.), asaltar a los perros cuando compran en el quiosco, lavarse la cara con tierra y pararse en un casillero semidesnudo por tres horas, como le pasó a Martell cuando recién ingresó.
Pese a que los alumnos conocen de esto, e incluso muchos lo han vivido, no dejan de tener un sentimiento de pertenencia con su colegio. “No me iría, ya me he acostumbrado y me gusta. Incluso cuando estoy de vacaciones, extraño estar aquí”, afirma con honestidad la brigadier Juliana Contreras. “En los colegios civiles hay más privilegios, en el nuestro no porque es un internado. Pero algo que me beneficia es que al salir ya no voy a depender de mis padres porque aquí me han enseñado a cómo hacer mis cosas y cómo trabajar”, responde el alumno Héctor Faccio. Aquí la vida es dura y cada uno aprende a sobrellevarla. Estar en un colegio militar te enseña a valorar más las cosas, y quizá el gusto de estos chicos esté en la ausencia: nada de celulares, ni familia, ni mascotas, ni comodidades, ni libertades mínimas. O tal vez les guste recibir órdenes, o ser puntuales, o llevar uniforme; solo ellos lo comprenden.

Al compás de las compras

Hasta hace un año, los principales y más destacados lugares de compra en Trujillo eran Merpisa y algunas galerías del centro de la ciudad. Ahora nadie las recuerda. Cuando se levantaron los malls en tierras olvidadas, no nos se imaginamos el gran impacto que tendrían en nuestras vidas. Anonadados por las influencias cosmopolitas a toda luz, promociones a montón y la llegada de la navidad; vislumbramos un progreso regional entre las rejas de estos monstruos comerciales. Y sí lo hubo. Se generó más empleo, se valoraron los terrenos, cambió nuestra imagen, se incrementaron las ofertas y demandas, pero también empezamos a adoptar nuevas costumbres casi de inmediato.



El movimiento económico en Trujillo ya se venía consolidando con industrias como la minería y la agroindustria. Empresas en estos rubros demandaban muchas manos, y solo en el Proyecto Chavimochic, se contrató a 30.000 trabajadores que contando con un sueldo fijo, empezaban a formar parte de la fila de nuevos consumidores locales. El número de personas trabajando se iba incrementando, llegando a alcanzar el 80% a finales del año pasado. Pocos visualizábamos el cambio, pero afuera, nuestra evolución daba que hablar entre dos firmas millonarias que tras su llegada nos demostrarían que había llegado el momento del gran boom económico.

Estudios reafirmaban que el terreno estaba sentado para ellas. Como provincia, contábamos con 794.652 habitantes llenos de necesidades insatisfechas, de los cuales el 45% pertenecen a las clases A, B y C; con un ingreso promedio de 1.117 soles mensuales y sobretodo ansiosos por grandes espacios de esparcimiento, compra y diversión, que hasta ese entonces envidiábamos de Lima.

Pionero. El Real Plaza trajo consigo todas las nuevas costumbres de los malls a Trujillo. El Centro Comercial Real Plaza fue el primero en abrir sus puertas. Ingresó con Plaza Vea en julio del 2007 y posteriormente en diciembre, se inauguró completamente. La inversión de este coloso comercial estuvo en manos del grupo Interbank, quien con 30 millones de dólares trabajó los 81.000 metros cuadrados del terreno. En su primera fase ha empleado a más de 600 personas y se han generado más de 3.000 puestos indirectos.

En el otro extremo de la ciudad, el Mall Aventura Plaza se eleva como el centro comercial más grande del interior del país. A tan solo 15 días de la inauguración del Real Plaza, este mall dio a conocer sus instalaciones con una extensión de 150 mil metros cuadrados, que cuentan con una cabida para 120 tiendas internacionales y 950.000 personas. Se requirieron ocho meses de trabajo para su construcción, generando 5.000 empleos directos en ese entonces, y actualmente emplea a 2.000 trabajadores. Su inversión ha sido la más grande, superando los 40 millones de dólares invertidos por el grupo Falabella Perú, Ripley y Mall Plaza. Pero aún hay más. En su segunda etapa, se espera contar con un moderno gimnasio, un casino de juegos y un centro médico, brindando a los habitantes de esta zona la más completa oferta de productos y servicios.
"Trujillo es la ciudad que más crece en el país en generación de empleo, y es más, según una encuesta, para el tercer trimestre de este año 40% de
las empresas piensan contratar más personal”.
"Trujillo es la ciudad que más crece en el país en generación de empleo, y es más, según una encuesta, para el tercer trimestre de este año 40% de las empresas piensan contratar más personal. Eso significa que el nivel de crecimiento va a continuar en los próximos meses”; afirma Humberto Leturia Montes, gerente general de la Cámara de Comercio Producción de La Libertad. Gracias –en parte- a estos grandes palacios comerciales, nuestro departamento se ha convertido en el número uno en trabajadores afiliados, contando hasta el pasado mes de abril con 254.742 personas.

Agarrando la maña

Según los estudios que realizó compañía de investigación de mercados Arellano Investigación y Marketing (AIMSA) en Trujillo, el perfil del trujillano es bipolar. Por un lado, somos modernos y estamos abiertos a los cambios, pero a la vez guardamos mucha tradición y regionalismo. Por estas razones, no nos fue difícil adoptar los nuevos modales que trajeron los malls.

Por varios años habíamos sufrido las incomodidades del Cine Primavera, la escasez de conocidas marcas de vestir, las colas del banco, la poca diversidad de productos alimenticios, las escogidas fechas en que aparecían las ofertas, entre tantas otras cosas más. Pero como en un cuento de hadas, la varita mágica cambio todo. En estos nuevos espacios encontramos de todo para todos. Los supermercados son un ejemplo idóneo. Visitamos cualquiera de ellos y encontramos desde comida para gatos y televisores, hasta llantas y toallas. Nos han facilitado la vida ya que ya no tenemos que ir paseándonos de lugar en lugar para hacer todas nuestras compras, y lo mejor de todo es la comodidad del precio.

“Los malls han incidido en el cambio de hábitos del consumidor, que no estaba acostumbrado por ejemplo a tener una zona de servicios y bancos atendiendo los domingos”, comenta convencida Sheyla Lescano, jefa de marketing del Real Plaza Trujillo.

Adiós bodegas. Los supermercados ofrecen una amplia variedad en todo.Una costumbre que hemos aprendido con los supermercados –salvo en Wong- es el autoservicio. Ya nadie nos ayuda con los carritos ni con las bolsas como nos tenía acostumbrados Merpisa, pero a cambio nos ofrecen una mayor variedad de productos, servicios y precios. Este autoservicio se aplica también en el food court donde nadie te lleva el plato a la mesa, sino que uno mismo camina tembloroso con su bandeja.

Al parecer el bolsillo no se queja ya que en las comidas no escatimamos costos, aunque nos cuesten casi el doble. Abandonamos al hamburguesero de la cuadra y al Janos por combos que vienen con papitas y gaseosa, olvidamos los capuchinos tradicionales de Pizarro por un cremoso frappé, hasta hace algunos meses nos moríamos por el crispy de La Taberna y ahora apenas cinco nuggets le hacen la competencia. Así es la novedad, y viene de la mano con nuevos estilos de vida, nuevos consumidores y nuevas aspiraciones.

Por otro lado, ahora andamos más pendientes de la publicidad que de las noticias. El tema principal del cotorreo son las promociones, ofertas y cierra puertas de las tiendas más conocidas. A diario nos llaman la atención los paneles, avisos impresos, paletas y spots acerca de cuándo es el mejor momento de pisar el centro comercial. Asediados por la cifra, muchos caemos en la tentación.

Pequeña tentación

Otra moda que llegó a nuestra ciudad fueron las tarjetas. Ya sean de puntos o de crédito, doradas o plateadas; la mayoría ya guarda una en la billetera. Ahora todo el comercio funciona con dinero plástico. Nos las ofrecen las tiendas por departamentos, los locales comerciales –bajo intermediación bancaria- y últimamente hasta los mismos bancos. Como moscas a la miel, las principales tiendas lograron afiliarnos –bajo facilidades, artimañas y beneficios- a esa larga esclavitud del pago a plazos. Si bien conviene y nos salva de muchos apuros, también nos puede llevar a la quiebra si no sabemos controlarnos.
Aproximadamente, más del 70% de personas de clase A, B y C son clientes de algún banco; 30% de ellos tiene alguna tarjeta de crédito en tienda; y 60% de ellos tiene alguna deuda con respecto a lo anterior.

Aproximadamente, más del 70% de personas de clase A, B y C son clientes de algún banco; 30% de ellos tiene alguna tarjeta de crédito en tienda; y 60% de ellos tiene alguna deuda con respecto a lo anterior.

Quienes nunca pierden en esta historia son los bancos. Los principales centro de operaciones a crédito y de afiliación en Trujillo – en cuanto a los malls- son el Banco Interbank, el Banco Falabella y el reciente Banco Ripley, con una menor puesta en escena desde su ingreso en julio del año pasado. Estos han visto crecidas sus ventas en diferencias grandes de millones desde que ingresaron al mercado. Solo en colocación de tarjetas, estas empresas están recuperando buena parte de lo que han invertido.

Banco Ripley no lleva un año de operaciones en Trujillo y ya tienen cerca de 50’000 tarjetas emitidas. El Banco Interbank –mediante Real Plaza- ha sabido ganar clientes tanto en las tarjetas de Plaza Vea, como en las del propio banco. Saga Falabella se convirtió en Banca Falabella en junio del 2007 y en diciembre, con la inauguración de su segundo local –y muchísimo más grande- de Saga Falabella y Tottus, pudo alcanzar cifras enormes en lucro.

Dulce tradición

De cómo una pequeña y antigua dulcería sobrevive airosa frente a la severa competencia y el paso de los años.


Starbucks anuncia misteriosamente su llegada, el McCafé ya se metió al bolsillo a varios trujillanos en los últimos meses, los clásicos cafés de Pizarro –aunque con menos gente- se encuentran asechantes a solo algunas cuadras; pero Olga Cachi Sánchez tiene una fe ciega en que sus clientes vendrán a su local. Aquí no se ha cambiado (casi) nada desde 1925, quien no ha entrado desde hace diez años encontraría todo igual: las mesas, los postres, las vitrinas y la cantidad de comensales son siempre los mismos. Como registrado en una fotografía.

Y es que la dulcería “Doña Carmen” tiene ese encanto añejo que más que tradición, simboliza una familiaridad con nuestro paladar. En el camino a la cuadra 8 de San Martín, la mayor preocupación es que no se acabe el postre por el que hacemos todo el recorrido. La oferta de manjares resulta escasa ante la demanda de cucharitas anhelosas por azúcar, y eso desespera aún más. Tras vencer al incierto, la suerte lleva a nuestra boca el mejor sabor casero de la ciudad. Por un momento la sensación nos confunde, y estar ahí se siente como visitar a la abuela.

La historia de este próspero negocio trujillano se remonta al 1900, cuando Carmen Teresa Portocarrero Taveda, oriunda de Cajamarca, decide emigrar a Casa Grande con su esposo, Santos Sánchez y su única hija, Juana. Pasado el tiempo y conociendo sus habilidades, tuvo la iniciativa de abrir una pequeña dulcería. En 1925 se muda a Trujillo, instalándose en el domicilio 814 de San Martín. En un inicio la señora Carmen atendía afuera de la casa, cocinando con perolitos en braceros de leña. Su arroz con leche, leche asada y manjarblanco se volvieron populares, y contando con un fiel público dulcero, instaló un pequeño saloncito en la entrada de su casa conocido desde entonces como “Doña Carmen”.

En 1969 fallece la matrona fundadora, dejando a su hija Juana Sánchez Portocarrero a cargo del negocio. Esta última falleció en 1995, y fueron sus hijas Olga y Luz Elena Cachi Sánchez quienes abrazaron la tradición familiar y continúan cada una –independientemente- administrando una dulcería. Olga ya lleva trabajando 14 años en “Doña Carmen”, mientras que su hermana se encuentra a una cuadra en la dulcería “…..”

En este rinconcito para golosos, la señora Olga Cachi sirve con cariño los tradicionales postres de su abuela. En la carta no encontramos a la esponjosa Selva Negra ni a la refinada torta Sacher, sino peruanísimas mazamorras, yemecillas, arroz con leche, tajadón, higos rellenos con manjarblanco, leche asada, budín de coco, pies, entre otros. Y para beber, tampoco hay capuchinos ni milk shakes, sino dos únicas opciones: chica morada o café. Ante la propuesta de agregar otros dulces a la carta, la señora Olga responde: “No, aunque de repente en un futuro.”

Pero entonces, ¿cuál es el éxito de una dulcería que no permite que la innovación entre a su cocina? Su secreto está en los insumos. Desde un inicio, la premisa para todas las reposteras fue trabajar con los mejores ingredientes en cuanto a calidad y sabor. Es un hecho. Clientes de toda edad visitan el local a diario, esperan en la puerta antes de que abran para disfrutar del calorcito de un postre fresco y repiten a su antojo los pequeños manjares; otros más discretos los llevan a casa. “En una oportunidad quise incrementar con otros dulces, pero no, la gente ya sabe lo que viene a comer acá y no le hacen caso a otras cosas que se brindan”, afirma Olga Cachi, con una seguridad que solo los años se la pueden otorgar.

Como símbolo turístico de la ciudad, por aquí han pasado reconocidas personalidades del mundo político y artístico nacional. Según contaba doña Carmen Portocarrero, Víctor Raúl Haya de la Torre era muy amigo suyo y siempre frecuentaba el saloncito para comer merengues y roscones, sus postres preferidos. Así como él, Fernando Belaúnde, Víctor Larco Herrera, Alan García, Luis Alva Castro, Mercedes Cabanillas, Martha Chávez y hasta Nino Peñalosa con sus modelos, entre otros; se han rendido a las tentaciones de la vitrina de “Doña Carmen.

La dulcería es reconocida tanto a nivel nacional como internacional. En las guías turísticas y revistas es catalogada como tradición trujillana, y ha sido premiada con diplomas por el Banco Continental, la Federación de Periodistas del Perú, innumerables revistas y en varias ocasiones por la Municipalidad de Trujillo. Esta última le otorgó en 1957 una medalla de plata en reconocimiento por su esfuerzo, premio que recibió también Castañeda, otra tradición de casa. Pronto todos estarán colgados en las paredes del local, incluyendo además la foto de la misteriosa fundadora. En 1997, Olga y su hermana fueron invitadas a participar en un congreso internacional de postres y comidas típicas en Guadalajara, por considerar a su dulcería una de las mejores del Perú. Lamentablemente por falta de recursos, no pudieron viajar.

Detrás del mostrador, Olga Cachi sueña con poner una sucursal en el centro, aunque por ahora debe pausar ese proyecto por lo costoso que resultaría. Por lo pronto, se contenta con la extensión que hizo el año pasado en el saloncito, ya que ahora cuenta con un segundo ambiente con más mesas para sus dulceros comensales que solían esperar impacientes la retirada de algún otro visitante. Como negocio de familia, piensa tal vez en pasarle la posta a su hijo mayor, José Miguel, quien según dice gusta de la administración de la tienda. Finalmente, tras risas y postres, revela con una sonrisa su más profundo cariño: “agradezco bastante a mis clientes porque no me abandonan, están ahí siempre, y eso me da mucha satisfacción y energía para seguir trabajando.”

05/06/2008

Madres coraje

‘Nada es fácil en la vida’, nos dicen nuestras madres cuando a veces nos quejamos de algo, y quien más que ellas saben todo lo que se sufre para salir adelante. Pero lo saben aún más, aquellas mujeres que encontramos en la periferia de nuestra ciudad, las que vemos pasar por las ventanas de los micros, las que con mucho esfuerzo llevan a sus hijos al colegio, las que madrugan porque esperan que Dios las ayude ese día, las que no tienen vergüenza decir que trabajan en un mercado, las que temen a una mesa vacía, las que a pesar de todas sus circunstancias, se levantan a diario a seguir luchando.

A finales de los ochenta, el Perú recibía los primeros golpes al bolsillo del primer gobierno de Alan García y en las zonas más populosas de Trujillo, mujeres vecinas se organizaban para salvaguardarse ante la creciente crisis. En 1990 se fundó en Vista Alegre el Club de Madres “El Buen Pastor”, que en un inicio albergó a 92 socias y ahora pasados 18 años, de ese buen número solo quedan 30. Según aseguran estas madres, son como una gran familia y todas conocen sus historias. Sentadas tres de ellas en un salón de sillas apiladas y algunas mesas, con el corazón sincero y muy desinhibidas empiezan a contar su historia.

La infancia de Lucy Ureña (51, Trujillo) fue muy solitaria. Tras la separación –y el abandono- de sus padres, se muda con su abuela y con un tío a vivir, quienes le solventaron todos sus gastos. Un eccema aparece en su pierna, y la hace sentir objeto de rechazo de algunos de sus compañeros de colegio. Curada de esta dermatitis, continúa su vida sin vergüenza. A los 16 años salió embarazada de su primo, con el que se casó a los 18 y tuvieron dos hijos a lo largo de su relación, hasta que este la abandonó. Afortunadamente, su tío la apoyaba en el aspecto económico y gracias a él pudo educar a sus pequeños. Pasados un par de años, conoce a su segundo esposo, con el que tendría cuatro hijos más. A pesar de sus expectativas, su pareja no la apoyaba mucho con la educación de sus hijos, además, la maltrataba físicamente y por su carácter machista, la quería tener encerrada en casa. Fue en esos años que se unió al Club de Madres y, según afirma, ahí aprendió a conocer cuáles eran sus valores y derechos como mujer, originando un cambio interno en ella y un poder de decisión que dejaría boquiabierto a su marido. Lo primero que hizo fue colocarse una T de cobre y luego salió de la ciudad a buscar trabajo. Con lo que ganó pudo pagar la educación superior de todos sus hijos y el sepelio de su tío, que por ese entonces había fallecido. “Ahora creo que en mi casa hay equidad, la violencia se ha desterrado”. “Su marido ha cambiado radicalmente” comentan todas, y Lucy se encuentra viviendo tranquila, las lágrimas que cayeron hace un momento cambiaron por una tímida sonrisa.

“Cuando uno quiere salir adelante no hay obstáculos”, comenta Inés Vilca (62, Trujillo). Huérfana de madre, quedó en poder de su abuela quien la formó. Estudió en un internado de primero a tercero de secundaria, y ahí fue donde nació su don de ayudar. Fortaleció sus valores y su educación, y por su buen proceder se ganó la confianza de la directiva del colegio, tanto así que en vacaciones mientras la directora viajaba, ella se encargaba de la administración de los gastos. Se fue a vivir a Lima y el enamorado que tenía en ese entonces, la contactó y le pidió la mano. Sus cinco hermanos la obligaron a casarse y ella se oponía porque quería seguir estudiando y volverse una profesional. Ella tenía 17 años y él 19 cuando se casaron por civil y religioso; con él tuvo sus tres primeras hijas. “Él era bueno pero demasiado mujeriego” dice Inés, y por esa razón a los 5 años se separan. Pasado un tiempo conoció a su segunda pareja, con quien tuvo cuatro hijos. Él no la apoyaba mucho económicamente, se bastaba con darle para comer, y ella al ver crecidos a sus hijos sabía que tenían otras necesidades. “Nunca sufrí violencia, nunca sufrí maltrato, pero sí la presión del machismo”. A pesar –también- del autoritarismo de su esposo, salió a buscar trabajo por el bienestar de sus hijos. Ahora, seis de los siete son profesionales. Decidió separarse porque su pareja no quería apoyarla con los estudios superiores de su último hijo. “La bondad no es todo. En una persona lo rescatable es su espíritu de salir adelante, de no ser conformista”, afirma Inés.

Rosa María Rosales (45, Moche) se casó en 1982 a los 19 años con su pareja de 23. Tuvo que verse forzada a trabajar para ayudar en casa a mantener a sus hijos durante la etapa de inflación. Inició un negocio de menús, que comenzó en la entrada de su pequeña casa y terminó en un terreno más espacioso, trabajó en el mercado y realizaba cualquier “cachuelo” con tal de cubrir las necesidades del hogar. Mientras tanto, su esposo trabajaba en Pacasmayo y esto trajo consigo problemas de infidelidad. Rosa María confiaba tanto en su esposo que le costó creer que la engañaba, aún con todo lo perdonó, pero luego este regresaba a las andadas. Todo cambió cuando él regresó a Trujillo a trabajar, ella se sentía más tranquila, aunque por dentro hervía el resentimiento. Las fuertes peleas sobrevinieron, tanto así que la pequeña de sus hijas salió afectada sicológicamente tras observar discretamente cómo en una discusión las palabras terminaron en golpes. Él dejó de poner interés en el progreso del hogar y ella tenía que hacer doble esfuerzo. En una oportunidad Rosa María mandó a la bodega a su esposo, este le gritó que no iba a obedecerle y –como un grito del desahogo- ella le lanzó un cuchillo. Afortunadamente el filudo elemento solo lo rozó, sin embargo a Rosa María la consumía la culpa. Ambos se perdonaron y desde aquel incidente su relación se ha fortalecido.

Recibir golpes hiere, sacarse la venda tarda, llorar y lamentarse cansa, pasar la página cuesta, pero levantarse, es demostrar que no existe temor al dolor. Las tres amigas pueden haber sido madres a temprana edad, mujeres con escasos recursos, dueñas de hogares populosos, socias de un club, pero lo que más comparten es su carácter emprendedor.

11/05/2008

Complejo trabajo

Mientras que en Trujillo sudorosos hombres levantan edificios modernos a diario, en Chan Chan empolvados arqueólogos tratan de restaurar y preservar una ciudad del pasado.


Se empezó a construir alrededor del 800 d.C. y todavía siguen trabajando en él. La zona arqueológica de Chan Chan es considerada como el complejo de adobe más grande de América Latina y el segundo a nivel mundial. Este conjunto de nueve ciudadelas, fue declarado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO e incluido en noviembre de 1986, como Patrimonio de la Humanidad en peligro. Esta última condecoración puso en alerta a los principales amantes de Chan Chan, quienes de la mano con el gobierno iniciaron acciones para proteger el monumento.

Entre 1998 y 1999, el estado peruano formuló el “Plan Maestro para la Conservación y Manejo del Complejo Arqueológico Chan Chan”, haciendo caso a la llamada de atención de la UNESCO. En el 2000 se aprobó este plan y en el 2004 se lo elevó a rango de Ley. Posteriormente, el gobierno declaró en estado de emergencia al patrimonio y creó la Unidad Ejecutora “Complejo Arqueológico de Chan Chan” (conocida también como la Unidad Ejecutora 110), encargada de llevar a cabo el “Plan Maestro” bajo la dirección del Dr. Cristóbal Campana Delgado.

Según las investigaciones y los propios comentarios del Dr. Campana, los principales problemas de deterioro que afronta este complejo son de carácter natural (aire, humedad, agua, lluvias, etc.) y antrópico (destruir, abrir boquetes, huaquear mausoleos y tumbas, desconocimiento de la gente, etc.). Por otro lado, el detrimento es causado también por la actual condición de creciente humedad en el suelo que presenta por encontrarse en una zona baja y muy cercano al mar, que sumado a las irrigaciones de Chavimochic en las zonas altas, ha generado que progresivamente suba el nivel de la napa freática.

Conociendo los desperfectos, la Unidad Ejecutora 110 realizó como primera tarea de emergencia el levantamiento de los muros perimetrales de dos de sus palacios: Velarde y Bandelier. En Velarde, se trabajó con el muro perimetral sector norte y oeste, plazas, patios decorados A y B; la primera plaza de ingreso principal noroeste y la plaza centro oeste. En Bandelier, se restauró todo el muro perimétrico sur, y parte del muro este y oeste; ambos proyectos con un presupuesto de dos millones y medio de nuevos soles. Maximizando los recursos, se pudieron ejecutar tareas adicionales como enlucidos, sellados de cabeceras del muro perimetral, levantamiento de muretes para relieves, etc. De esta manera se restauró más de un kilómetro de muros perimetrales del monumento.

Según señala una encuesta, el 85% de los trujillanos no conoce Chan Chan. Con la finalidad de que esta cifra se reduzca, la Unidad Ejecutora 110 inició una labor cultural para la sociedad trabando con los más pequeños. La creación del programa “Ciudadanos de Chan Chan” -que consiste en una visita guiada, el moldeado, la elaboración y acarreo de adobes- permitió educar a estudiantes de la región La Libertad, fomentando la identidad y difusión del valor histórico del patrimonio y un mayor compromiso en su protección. Trabajando con la materia prima de nuestros orígenes, los escolares elaboraron con sumo entusiasmo adobes que fueron utilizados en la reestructuración del complejo. El año pasado se benefició a cerca de 10 mil escolares, y tras haberse iniciado una nueva temporada el pasado cuatro de abril, se propone como nueva meta superar dicha cifra.

“Decir que todo Chan Chan será restaurado en dos años será imposible, decir que gran parte de él será restaurado también es imposible. Tomó medio milenio para hacerse lo que se hizo, miles de personas trabajando a tiempo completo para este fin; nosotros por más que tuviésemos esa cantidad de gente y buenos presupuestos podríamos lograrlo. De lo que sí tenemos seguridad, es que pronto con todo lo que estamos haciendo Chan Chan revivirá”, asegura Cristóbal Campana.

En las próximas semanas la Unidad Ejecutora 110 iniciará los trabajos de conservación y concientización en Nik–An (Ex - Tschudi) con un presupuesto de 5 millones 400 mil soles. Dentro de su Plan Anual 2008, la Unidad piensa trabajar en la restauración de los muros perimetrales del Conjunto Amurallado de Chol–An (Ex Rivero), Ñain- An (Ex Bandelier), y Chich-An (ex Uhle); trabajos de investigación y conservación del Conjunto Martinez Compañon y la Huaca El Obispo; investigación y conservación de Huachaques; Parque Forestal, Catastro de Chan Chan, etc.

Todo ello tiene un solo propósito: hacer de Chan Chan uno de los principales sitios turísticos y arqueológicos del país; así como también hacer de él un símbolo cultural del Perú y del mundo. Mediante la continuación de obras se permitirá en un futuro ampliar el circuito de visita pública y brindar mayores conocimientos de la Cultura Chimú a la humanidad, pero sobretodo, aumentar el valor de este conjunto arquitectónico. En el 2007 el número de visitantes sobrepasó los 100 mil y se espera incrementar esta cifra con la apertura de nuevos palacios.